Bidones radioactivos junto al Prestige

Desde hace una década nadie sabe nada sobre el estado de las 140.000 toneladas de residuos nucleares que varios países hundieron durante años en el Atlántico, cerca de donde se hundió el Prestige.

Ahora que el Prestige ha vuelto a la actualidad tras la polémica sentencia que absuelve a los tres imputados por el hundimiento del petrolero frente alas costas gallegas hace 11 años -sentencia que ha despertado el rechazo de gallegos, afectados y ecologistas-, es un buen momento para hablar sobre unos vecinos no tan conocidos que descansan junto al petrolero en el fondo del mar. Se trata de las casi 140.000 toneladas de residuos nucleares que durante años sumergieron ocho países y que carecen de ningún control.

Gran Bretaña, Bélgica, Holanda y Francia son los principales dueños de los residuos nucleares que se sumergieron entre 1949 y 1982 en una zona de la Fosa Atlántica cercana a la del hundimiento del Prestige, una práctica que también llevaron a cabo -en menor medida- Suiza, Suecia, Alemania e Italia. Miles de bidones de acero y hormigón se hundieron en 30 puntos distintos del Atlántico durante esos años, pero nadie sabe nada de su conservación.

El Consejo de Seguridad nuclear solo vigila las instalaciones radioactivas en funcionamiento, y la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos (creada en 1984, dos años después de los últimos hundimientos) solo se fija en los residuos generados en España. Ambos coinciden en que la Organización Marítima Internacional es la responsable de vigilarlos, ya que están en aguas internacionales, pero esta no los tiene entre sus prioridades, y en los últimos 10 años no consta que nadie se haya interesado por ellos.

Se trata de un lugar alejado de las rutas marítimas comerciales, y el hecho de que nadie investigue hace que tampoco haya datos alarmantes que obliguen a ello. En marzo del año pasado, el BNG solicitó en el Congreso que el Gobierno realizara una inspección sobre los residuos, pero el Ejecutivo argumentó que no era necesaria por la ausencia de indicios «que nos lleven a desconfiar de la seguridad de los residuos radiactivos en la Fosa Atlántica».

Holanda fue el último país en lanzar bidones en 1982. Lo hizo en una zona unos 650 kilómetros al noroeste de la costa Gallega, donde Suiza, Gran Bretaña y Bélgica, además de ellos mismos, habían sumergido residuos los años anteriores; lo que levantó un gran rechazo social. En 1967, varios países hundieron barriles cerca de donde 35 años después se hundiría el Prestige, de cuyo fuel tampoco nadie sabe nada. En 1964, los británicos hundieron barriles en otro punto, a solo 200 kilómetros del litoral asturiano.

Fuente: El País

Foto: pasukaru76

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