Aprendiendo el cambio global desde alta mar

Los cambios que se observan en el clima del planeta hacen que aumente el interés por estudiarlos, y las investigaciones se fijan cada vez más en el papel de los océanos, que representan las dos terceras partes de la superficie de la Tierra. Las investigaciones sobre el clima han dejado de estudiar sólo la atmósfera para centrarse también en la interacción entre el aire y el agua de los océanos. Según los expertos en geología lo que no sabemos es cuál será la respuesta final, porque el tiempo de respuesta de una parte como es la atmósfera y de la otra parte del sistema climático, que son los océanos son muy diferentes.

El fondo marinop aún esconde muchas sorpresas por explorar

A bordo del «Cornide Saavedra», un barco oceanográfico del Instituto Español de Oceanografía (IEO), estudiantes del Máster en Oceanografía y Gestión del Medio Marino hacen prácticas que les permitan conocer el equipamiento y la manera de trabajar y de vivir en un barco y prepararse para la vida profesional de científicos. Son alumnos y profesores de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Politécnica, y tocan todo tipo de materiales, como la roseta. Éste es un instrumento para muestrear el agua del océano a varias profundidades entre 50 y 700 metros. Medirá temperatura, salinidad, oxígeno y flúor (para identificar clorofila de algas planctónicas), y también obtendrá muestras de los microorganismos que habitan cada parte de la columna de agua. Es una de las prácticas del curso que ofrecen las dos universidades catalanas con la colaboración del CSIC, el Centro Superior de Investigaciones Científicas.

Los docentes enseñan a los chicos a determinar unos objetivos a partir de las técnicas de muestreo. Por ejemplo, para saber cómo se ha llegado a la situación actual en un ambiente determinado es clave extraer sedimentos del fondo. Los sedimentos, en todo el mundo, son un registro de los eventos climáticos, que en el agua o el aire ya se han desvanecido. Por ello, estas prácticas se realizan en las rías gallegas, un ambiente muy propicio para estudiar los sedimentos, porque están poco sometidos a la erosión de las corrientes o el oleaje.

La proliferación de másteres en Oceanografía constata como el estudio de los océanos es cada vez más complejo. Ya no trata sólo de conocer los organismos vivos que habitan el mar, sino que es un conocimiento pluridisciplinar para entender cómo se relacionan los ecosistemas marinos entre sí y con la la atmósfera y la tierra firme.

Foto: La Primma Donna

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