Almacenar el dioxido de carbono bajo tierra

Construida en 1998, la central energética de Schwarze Pumpe, en el este de Alemania, quema lignito para proporcionar electricidad a dos millones de hogares. Pero cada año envía diez millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. Para evitar la liberación de este gas, principal causante del cambio climático, una solución es capturarlo y almacenarlo bajo tierra.

Ya está puesto en marcha en algunos países sistemas de almacenamiento de CO2 bajo tierra

Para capturarlo se hace la llamada combustión oxifuel, en que se utiliza más oxígeno puro que no aire para quemar el carbón. Esto produce un flujo de gases hechos de vapor de agua, que se expulsa, y dióxido de carbono. Este último se purifica y comprime y se transporta en forma líquida-como si fuera un agua con mucho gas-para ser almacenado en el subsuelo. Los lugares adecuados para hacer pruebas son antiguos yacimientos de gas natural, de estructura geológica bien conocida. Las rocas del subsuelo deben tener unas características especiales.

Para el almacenamiento se necesitan dos tipos diferentes de roca. Uno es la del lugar donde el gas quedará capturado, y para este objetivo la piedra arenisca es ideal, porque no reacciona con el CO2 ya menudo tiene poros, que es donde queda realmente atrapado el gas. La roca de encima también es muy importante, porque actúa de tapa y mantiene el gas comprimido.

Los científicos del Centro de Investigación en Geociencias estudian los efectos de guardar millones de toneladas de CO2 en el subsuelo. Como de forma natural ya suele haber, se cree que es seguro tenerlo aquí y evitar que actúe sobre el clima.

En todo caso, esta técnica no sustituye la reducción de emisiones, sino que la complementa. Se calcula que la captura de dióxido de carbono puede representar un 40% del esfuerzo de reducción de emisiones que se debe hacer a las plantas productoras de electricidad de aquí al 2030.

El primer lugar del mundo donde se empezó a guardar CO2 se encuentra en el mar del Norte. Es un yacimiento de gas natural donde desde 1996 se ha bombeado el gas a mil metros por debajo del fondo marino. Así, cada año se han eliminado de la atmósfera un millón de toneladas de dióxido de carbono. Y se ha visto que el sistema es seguro. Según la empresa Statoil, en teoría aquí hay suficiente espacio para guardar las emisiones de todas las centrales europeas en los próximos 600 años.

Todo esto no evita las voces críticas. Se teme que esta opción reduzca los esfuerzos en eficiencia y en energías renovables. La Unión Europea, pero, asegura que la lucha contra el cambio climático debe hacerse en varios frentes y esta es una más de las soluciones que deben ponerse en práctica.

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