Adopta un par de osmias en casa y contribuye a la biodiversidad

Al igual que otros insectos recolectores, estas abejas solitarias e inofensivas sufren los mismos males que sus primas productoras de miel. En un jardín, se puede muy fácilmente y sin riesgo mantener una pequeña granja de abejas albañil, a las que puede resultar interesante observar.

Los osmias o abejas albañil, son abejas solitarias que ya aparecen en el mes de marzo cuando las condiciones climáticas son favorables. Acompañan las primeras floraciones de frutales antes mismo de la reconstitución de las colonias de abejas sociales. Su aparición precoz les confiere una importancia de primer orden en materia de polinización de número de especies vegetales.

Estas abejas son bonitas y en absoluto agresivas. Es posible acogerlas en casa, en un balcón o un jardín, y en ningún caso nos causarán molestia alguna. El mes de mayo es el último para la instalación de los nidales. Si no tienen ya el tiempo necesario para fabricarlos, podrán prepararlos para la primavera del año que viene. Nana les impedirá intentar tener su propia «granja de abejas albañil».

Osmia Cornifrons

Osmia Cornifrons

Albergarlas no es complicado. Existen varias maneras de arreglar nidales. Podemos reciclar tubos de cañas, bambúes o saúco de un diámetro de 8 a 10 mm. y de una longitud de 8 a 10 cm cerrados por uno de los lados. En general los nudos naturales de los vegetales bastan, asi que también podemos facilitar la tarea haciendo pequeños agujeros.

Cualquiera que sea la madera que utilicemos, es imprescindible que no esté tratada. Para las instalaciones en jardín o en balcones no – cubiertos, lo ideal sería que los tubos estén en ligera caída, para evitar que la lluvia tenga un efecto devastador sobre ellos. Lo suyo es colgarlos a la aluta de nuestros ojos, al refugio de nuestros perros y gatos.


Para conseguir una observación óptima de las larvas y de su evolución, pueden también fabricar una caja que se pueda mover en tubos de pástico translúcido cerrados en su final. Es indispensable que la metamorfosis de las larvas se realice en condiciones de oscuridad.

La observación de las osmias es apasionante. Podrán constatar la cohabitación de varias especies, y muy probablemente de los fenómenos de parasitismo de unas por otras e incluso la presencia de pequeños himenópteros. Podrán también asistir a la adaptación de los alveolos y a su ocultación. Es conveniente no colocarse nunca en el eje del nidal para no perturbar las señales de los insectos, lo suyo es hacerlo en inclinación, que además es lo ideal para tomar fotografías.

Es la típica actividad que niños pueden hacer en las escuelas con los profesores, tiene un aspecto lúdico y educativo interesante. Además, es esencial para la protección de los polinizadores. En efecto, no conviene ignorar que nuestras abejas sociales, las que producen la miel, están en un mal momento por distintas razones; el uso de los pesticidas es una de las causas más importantes en la caída que se ha producido en su número.

Los productos fitosanitarios tóxicos no seleccionan a sus víctimas y las abejas coloniales no son las únicas que sufren sus efectos nocivos. Las abejas solitarias, que son miles de veces más numerosas, también están pagando el pato. Pero para estas últimas variedades, es imposible cuantificar las desapariciones. No se puede sino constatar que las abejas son menos numerosas que antes. Entonces, si podemos ayudarles a sobrevivir y prosperar, porqué no hacerlo. Es en nuestro interés y el de nuestros hijos el que está en juego.

Imagen: Osmia Cornifrons por Beatriz Moisset en Wikimedia

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