Absueltos los tres acusados del Prestige

El juez ha absuelto a los tres acusados del hundimiento del Prestige hace 11 años, ya que no se pueden determinar las causas exactas del accidente, aunque asegura que el petrolero navegaba en condiciones «deplorables».

Hoy hace exactamente 11 años, el 13 de noviembre de 2002, la tripulación del Prestige realizaba la primera llamada de socorro. El destino del petrolero, que iba cargado con 70.000 toneladas de crudo, es de sobras conocido: una gestión más que dudosa de la situación ante la duda de llevarlo a puerto o alejarlo de la costa, el hundimiento del petrolero y una marea negra que dañó gravemente la costa gallega y bañó de chapapote toda la costa cantábrica, hasta llegar a Francia; en el que se convirtió en el mayor desastre medioambiental de España.

Tras 7 meses de un juicio que, curiosamente, comenzó con las cuestiones previas otro 13 de noviembre, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia ha absuelto a los tres acusados: el capitán del Prestige, Apostolos Mangouras; el jefe de máquinas del petrolero, Nikolaos Argyropoulos y el entonces Director General de la Marina Mercante, José Luis López Sors, el único responsable político que se sentó en el banquillo. Los tres se enfrentaban a un delito medioambiental.

Respecto a las indemnizaciones, el juez ha condenado a la aseguradora del petrolero a pagar 22 millones de euros. La cantidad que London P&I Club deberá abonar está muy lejos de los 4.328 millones que la Fiscalía solicitaba por daños medioambientales. Una de las claves del juicio era saber si la aseguradora o el Estado debería hacer frente a las indemnizaciones.

El cambio, el capitán Mangouras ha sido condenado a 9 meses de prisión por desobediencia grave, una pena que no cumplirá debido a su avanzada edad. De haber sido condenados -la pena por delito medioambiental habría estado entre los 5 y 12 años-, tampoco hubiesen acabado en prisión ni el jefe de máquinas ni López Sors, quien el juez considera que actuó «bien» al alejar el Prestige de la costa para evitar daños personales y materiales en la zona, y recuerda que nadie sabe qué hubiese pasado si la decisión hubiese sido diferente.

Destaca que en ningún momento la sentencia hable de responsabilidad penal, ya que según el juez no se puede demostrar cuál fue la causa exacta del accidente, por lo que la responsabilidad es civil. La sentencia especifica que el fallo estructural «no se puede negar», pero no se puede decir por qué ocurrió ni cuál fue el decisivo para el hundimiento. En cambio, el magistrado afirma que el estado del petrolero era «deplorable».

En el siguiente enlace se puede consultar la sentencia, recurrible ante el Supremo. Si esto pasara, podrían pasar dos o tres años más hasta una nueva resolución.

Fuente: La Voz de Galicia

Foto: thewritingzone

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