La diferencia entre activo corriente y activo circulante

Asociados como sinónimos en la mayoría de definiciones, los activos corrientes y circulantes hacen referencia a la liquidez de una empresa aunque por motivos distintos.

corriente

Cuando hablamos de activos corrientes nos solemos referir a aquellos activos de una empresa o de un inversor particular que, simplemente, no constituyen un pasivo. Muchas veces, este término aparece como sinónimo de activo circulante, provocando incluso que en algunos manuales de gestión empresarial se les englobe como un mismo concepto. La realidad es que existen algunos matices (escasos, eso sí) que recomiendan que no se hable de cualquiera de estos términos para referirse al otro, ya que en ocasiones su definición no coincide.

El activo corriente hace referencia a la liquidez de una empresa propiamente dicha, estando asociado a la tesorería y siendo el elemento capital para establecer la solvencia de una compañía. No en vano, la ausencia de activos corriente impide realizar inversiones, cubrir gastos y obliga a recurrir sistemáticamente a otras fuentes de financiación (principalmente, créditos bancarios o emisión de bonos de deuda). Para establecer el pasivo corriente se incluye tanto la caja disponible como el pasivo cuyo vencimiento se dará en los próximos doce meses así como las deudas pendientes de cobro.

El activo circulante engloba todo lo anterior pero añade una serie de características. En primer lugar, este activo hace referencia directa al capital que se encuentra permanentemente en movimiento (siempre está invertido o pendiente de inversión). Por lo tanto, no se trataría de un activo tan líquido como el corriente puesto que su función no es la de asumir gastos administrativos o cubrir deudas. Lógicamente, este activo puede monetizarse en cualquier momento o utilizarse como elemento de pago en momentos puntuales.

Como puede comprobarse, las diferencias son mínimas al hacer referencia ambos conceptos a un activo que, o bien ya es líquido, o bien lo será muy próximamente. Su principal cometido es servir para realizar operaciones a corto plazo. Algunos especialistas incluyen dentro de los activos circulantes y corrientes a las acciones bursátiles de la propia empresa que estén en posesión de la misma, pero para ello estas deberían de poder convertirse en dinero en efectivo inmediatamente. Obviamente, estos activos están sujetos a cierta volatilidad.

Vía: Definición Abc

Foto: geralt 

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