Suiza sigue siendo un verso suelto en la UE

Suiza firma un Acuerdo de Libre Comercio con China que rompe peligrosamente la política comunitaria al respecto y facilita las exportaciones asiáticas.

consejo federal suizo

El ambicioso proyecto de una Europa cohesionada y con un programa económico común quedará pronto sepultado entre las páginas de la historia. No será responsabilidad exclusiva de la crisis económica, aunque desde luego ha colaborado excepcionalmente para ello. En realidad, la culpa del fracaso de la mayor integración europea se la reparten a partes iguales las autoridades comunitarias y determinados países de la UE. Suiza, eterna piedra en el talón de todos los proyectos económicos impulsados desde Bruselas, ha vuelto a descolgarse de la postura común para confraternizar con China. Una postura que colateralmente dificultará las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio con los EEUU.

La Confederación Helvética no parece dispuesta a que los roces de determinados países de la UE (España, Italia y Francia) con China condicionen su política exterior. Valiéndose de su mayor autonomía económica por no pertenecer al club del euro, Suiza ha firmado un ambicioso Acuerdo de Libre Comercio (ALC) con el gigante asiático. Dicho acuerdo es el fruto de muchas décadas de aproximaciones diplomáticas entre ambos países. No en vano, las autoridades helvéticas fueron pioneras en entablar relaciones con la China comunista en 1949 así como en considerar a la República Popular como economía de libre mercado (2007). Hasta ahora, solamente Islandia había ratificado un acuerdo semejante con China en Europa (mayo de 2013). Evidentemente, la trascendencia que tiene para el Viejo Continente el pacto suscrito por Suiza es mucho mayor que el de la isla atlántica.

Suiza, que ya se negó en su momento a modificar en modo alguno el secreto bancario, posibilitará que el 99,7% de las exportaciones chinas a este país carezcan de cargas fiscales. En el caso contrario, el 84,2% de las exportaciones suizas a China estarán exentas de impuestos. Paralelamente, se reducen casi todos los aranceles existentes para el intercambio comercial, superando con creces el 90% habitual en los tratados de esta índole. El pacto incluye un esfuerzo común por desarrollar energías renovables, lo que se interpreta como una advertencia a la UE por perseguir los paneles solares chinos.

Fuente: ABC

Foto / Wikimedia

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