Las materias primas toman el mando

En un mundo en crisis como en el que vivimos, las reglas del juego están próximas a cambiar. Los países desarrollados industrialmente encuentran serias dificultades para colocar sus productos (díganselo a los concesionarios de coches). En cambio, existe otro grupo de países que poseen un tiempo de más calma, como son los productores de materias primas. De ellos cada vez son más dependientes los países manufactureros.

La crisis económica que llevamos viviendo desde el año 2008 está cambiando las relaciones de dependencia entre los países. Hasta ahora, los países industrializados habían dominado sobre los países carentes de un desarrollo industrial. Sin embargo, la maraña en la que se encuentra el sistema capitalista está cambiando por completo esta realidad. Los productores de materias primas cada vez tienen un papel más relevante dentro de la compleja estructura del libre mercado. Así, los países manufactureros comienzan a sufrir la excesiva dependencia respecto a los mercados para colocar sus productos. ¿Habrá llegado el fin del capitalismo tal y como lo conocemos? Si los países industrializados no encuentran una solución a la crisis en la que se encuentran sumidos, posiblemente hagan cambiar las reglas del juego.

Los países productores de materias primas están al alza

La crisis de los mercados, donde la demanda escasea debido a una importante reducción del nivel adquisitivo de la población, ha dejado, no obstante, a un grupo de países al mando de todo. Son los, ya citados, productores de materias primas. El colapso de los mercados que son abastecidos por los países industrializados ha dado paso a otro grupo del que no se puede prescindir. Las materias primas no son negociables como sí lo son, en cambio, las manufacturas. Con esto me refiero a que las industrias (y, por tanto, las manufacturas) pueden cambiar de localización en función del coste de la mano de obra, de la legislación de un país u otro, etc. Sin embargo, las materias primas (al menos, ciertas materias primas) se producen en determinados lugares.

Lo que viene a continuación puede ser una perogrullada, pero a la vez es muy útil para entender por qué ciertas economías están salvando los muebles en plena crisis. Por ejemplo, el cobre chileno sólo se encuentra en Chile, pues las minas de cobre no se pueden trasladar a otro país (obvio). Lo mismo le pasa al petróleo saudí o al gas kazajo. Pueden salir competidores, pero sus productos seguro que acabarán en el mercado. Otra cosa son las manufacturas, ya que una gran inversión en una determinada industria puede dar lugar a unas pérdidas irreparables (si no hay mercado donde colocar los productos). Por eso, en tiempo de crisis parece más seguro invertir en materias primas que en productos elaborados: el riesgo es menor y su negocio parece (tal y como están las cosas hoy en día) más duradero. Sin duda, asistimos a un complejo cambio en las relaciones de dependencia comercial entre los países.

Foto: deltafrut

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...