Comportamiento y tendencias del mercado de valores

En esta ocasión, nos paramos a repasar los distintos tipos de inversores en Bolsa que podemos encontrar.

Al abordar la cuestión de supuestas razones que expliquen los movimientos de los mercados de valores, tres enfoques se suelen utilizar para comprender la orientación de este último.

Edificio de la bolsa de Madrid

Edificio de la bolsa de Madrid

Se corresponden con el comportamiento de los tres tipos de inversores: los ignorantes irracionales, los racionales, que se basan en el valor “objetivo” de una acción y por último, los inversores que aseguran tener una estratega (aunque les cuesta mucho explicarla en ocasiones). Estos últimos tratan de anticipar lo que sucederá en la bolsa, e incluso llegan a consensos y acuerdos sobre lo que pasará con tal valor en función de los datos disponibles y la tendencia del mercado de valores. En cierto sentido son los que tienen la “culpa” de ciertas oscilaciones de los mercados, tanto a la alza como a la baja. Desde mi ignorancia, siempre he pensado que la bolsa no deja de ser un juego de azar como el bingo… Soy así de bruto y cada vez estoy más convencido.

Los inversores irracionales ni pueden ni tienen interés en explicar las razones de la determinación de los precios de las acciones que compran. Su preocupación es simplemente seguir la tendencia del desarrollo de los valores en los que han invertido e incluso invertir en otros. Este enfoque no tiene muy en cuenta las tendencias del mercado. Este tipo de inversor se caracteriza fundamentalmente por su afán en comprar nuevos títulos a medida que tiene ganancias en bolsa.

Este comportamiento es una característica de la llamada «chartist» que se extiende la tendencia de las existencias de líneas gráficas. El enfoque de este tipo de inversor es a menudo a corto plazo y usualmente genera rentabilidades nulas o negativas. Esto es debido a que la evolución de la bolsa no es lineal y con frecuencia se dan cambios súbitos, impredecibles que rompen las tendencias que teóricamente siguen estos inversores. Siempre lo comparo con alguien que quisiera estudiar la probabilidad de que su número salga en la lotería de Navidad, aunque a lo largo de la historia el siete fuera la terminación más repetida da igual. El sorteo de un año es un suceso independiente con respecto a lo ocurrido en el pasado. Lo mismo ocurre con la evolución de los valores en bolsa, salvando las distancias, porque alguno me dirá que hay valores “estables”. La regularidad de una secuencia de valores es en gran medida al azar y en cualquier caso difícil de identificar por muchos gráficos que nos empeñemos en hacer.



Los inversores de la segunda categoría se definen como racionales y los operadores confían a menudo en su capacidad para determinar un valor de «objetivo» de los valores secundarios. Este valor intrínseco se puede calcular sobre la base de lo que se conoce como el valor fundamental. Esta teoría se basa en el supuesto de que a pesar de la irregularidad de los mercados de valores, estos son eficientes y siempre se va a cumplir con el valor intrínseco del título. El valor fundamental se calcula a partir de los flujos de caja futuros de ingresos que da derecho al título. Estos inversionistas son en su mayoría bastante pasivos y esperan a que el mercado se desarrolle normalmente.

El límite de este enfoque es que siempre es difícil establecer el tipo de descuento en general, sobre la base de una tasa libre de riesgo y una prima de riesgo que reflejan el grado de incertidumbre del momento. Es variable en el tiempo y muy subjetivo, dependiendo de la percepción de riesgo de los inversores con respecto a este título. Además, el ejercicio de la previsión de ingresos futuros o dividendos es siempre una tarea difícil de lograr. Especialmente en caso de falta de visibilidad sobre el entorno económico y financiero, tanto en el aspecto micro y como en el macroeconómico.

Por último, los inversores racionales y estrategas están intentan llevar a cabo un análisis para prever lo que será el consenso de los participantes en el mercado. ¿Cuáles son los pensamientos de otros inversores en relación a la evolución del mercado? ¿Qué decisiones en términos de asignación de activos y dinero en efectivo o qué decisiones de inversión de valores de compra y venta, tendrán mejor resultado?

Estos inversores suelen tener un enfoque pro-activo y tratar de influir en los demás operadores, ofreciendo temáticas de inversión (industria, país, tipo de valores para seleccionar). Tienen poder real para influir en oficinas, fuerzas de ventas y medios de comunicación y, por supuesto, sobre los activos que gestionan. Son los inversionistas institucionales representados por su gerente y los analistas y los inversores famosos que han construido un mito alrededor de la bolsa durante los años de bonanza y buenos rendimientos económicos. Entre los más famosos están los nombres de George Soros, Warren Buffet….

Esta última categoría de los inversores en general, alcanza el mejor rendimiento. El desafío para los encargados de formular políticas es el establecimiento de criterios de inversión lo suficientemente convincentes para influir en otros inversores. La adopción de estas nuevas ideas de la mayoría de los inversores suele crear tendencia en el mercado de valores.

Imágenes: Edificio de la Bolsa de Madrid por Tomas Fanos en Wikimedia Commons

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