Unión Bancaria: luces y sombras de un proyecto complejo

El debate sobre la Unión Bancaria prueba lo complejo del proyecto y obliga a despejar todas las dudas antes de su puesta en marcha.

Déficit EspañaEl rechazo francés y holandés al proyecto de Constitución Europea en 2005 echó por tierra una de las apuestas más importantes de la Unión Europea desde el Tratado de Maastricht. Se constataba así que Bruselas había perdido ese encanto inicial por el cual todo lo que proponía era sistemáticamente adoptado. Nueve años después de aquel fracaso, y envueltos en un contexto económico, social y político bastante más adverso, los países de la zona euro debaten la puesta en marcha de la Unión Bancaria.

De acuerdo con un exhaustivo informe publicado por el Consejo Europeo sobre Relaciones Internacionales (CERI), la Unión Bancaria podría tener consecuencias positivas en la salud financiera de los Estados participantes así como en la viabilidad de sus entidades bancarias. Una ventaja que se amplía con los requisitos de capital fijados por el protocolo Basilea III, que exige a los bancos contar con mayores provisiones y por tanto confiere una gran estabilidad al sistema. Paralelamente, la supervisión será homogénea y los bancos podrán desvincularse de los vaivenes económicos de sus respectivos países.

Todos estos argumentos dibujan en efecto un marco muy deseable. Sin embargo, las bondades de la Unión Bancaria no pueden orillar los aspectos menos brillantes. De entrada, el riesgo de que los grandes bancos acaben fijando la hoja de ruta para el resto es el que más preocupa. De igual modo, la Directiva Europea de Recuperación y Resolución Bancaria faculta a los países que lo desean a intervenir sus bancos, esto es, a rescatarlos. Un aspecto que favorece obviamente a los países más ricos.

Evidentemente, es del todo comprensible que los Estados más potentes puedan tener mayores recursos para salvar a sus bancos. No obstante, si se acepta que una de las reglas de oro de la futura unión es precisamente la que establece que los rescates deberán ser financiados en primer lugar por acreedores y accionistas, cualquier rendija que permita sortear esta norma motiva que la Unión Bancaria nazca muerta. El estudio concluye que el establecimiento de unas reglas de juego comunes es poco menos que quimérico.

Vía: Cotizalia

Foto: motiqua

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