Sequía de crédito

La falta de liquidez obliga a los bancos europeos a cerrar del todo la vía del crédito.

Todos los ojos están puestos en las reacciones al segundo plan de rescate griego y la recapitalización de las entidades financieras europeas, pero el principal escollo derivado de este enésimo capítulo de la crisis no es otro que la sequía del crédito. Ante la incertidumbre causada por la deuda pública, los bancos prefieren depositar sus excedentes en el Banco Central Europeo que prestarse dinero entre ellos a mayor interés. A más desconfianza, menos crédito, y cuanto menos es el crédito, más se encarece.

Probablemente la mayoría de ustedes habrá comprobado que desaparecieron del mapa las suculentas ofertas hipotecarias de las entidades financieras. Éstas han sido sustituidas por ofertas de depósitos a plazos. La razón: la falta de liquidez. Por ahora, las únicas transacciones que parecen salvar el escollo son las del comercio electrónico. La utilización del dinero electrónico parece estar siendo una pequeña vía de escape para emprendedores en la red, que se benefician de los menores costes de gestión de dicho sector. Pero la tendencia generalizada es la bajada del crédito, y con éste, del consumo.

Los bancos estrechan el crédito ante la falta de liquidez

Para muestra un botón. En los últimos meses el Gobierno español ha tenido que cancelar numerosos proyectos de privatizaciones que le hubieran reportado una importante dosis de liquidez con el que ajustar el déficit público, como Loterías del Estado, AENA o REE, con las que el Estado español esperaba embolsarse 13.000 millones. Sin embargo, todos ellos han quedado en vía muerta después de constatarse la falta de interesados en comprar. De la misma manera parece haber quedado estancado el proceso de venta de la CAM. En el mercado no hay dinero para comprar empresas y servicios, y de haberlo, prefieren otros activos a los españoles.

Después de tres años de crisis, Europa se ve inmersa en una espiral de debacle de la deuda privada y soberana que se retroalimenta a sí misma. Las nuevas directrices de recapitalización bancaria han sido criticadas de pleno por el sector, que considera que estrechar más el cinturón del capital propio no ayudará precisamente a entablar confianza. En efecto, no sirve de nada recapitalizar los bancos sin antes no se toman medidas para que el sector financiero no dude de la solidez de la deuda pública. Es cuanto menos sorprendente que la deuda pública, único activo hasta ahora considerado de bajo riesgo, quede ahora al albur de los mercados, llegándose a minusvalorar por parte de los mercados, con la necesidad de provisionamiento. El mundo al revés.

Foto: Julien Jorge, en Wikimedia Commons

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