¿Por qué la Reserva Federal cree que los bancos son demasiado grandes?

El presidente de la Fed de Minneapolis cree que sería preferible un sistema financiero con bajas rentabilidades pero mucha mayor solvencia. Cuestiona el tamaño de muchos bancos.

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Las declaraciones de los responsables de los bancos centrales nunca son fruto de la casualidad, detrás de todas ellas hay un cuidado análisis sobre cuál puede ser su impacto y qué tipo de reacción buscan provocar. Así, las palabras de Neel Kashkari -uno de los miembros más jóvenes de la Reserva Federal (en su calidad de presidente de la Reserva Federal de Minneapolis)- sobre el excesivo tamaño de muchos bancos han levantado cierto revuelo. A juicio de Kashkari, a partir de cierto volumen de negocio los riesgos siempre crecen en mayor medida que los beneficios. ¿Es esto cierto?

Las desventajas de crecer demasiado

Algunos directivos de grandes bancos norteamericanos han llegado a calificar al banquero central de ‘ciego’ por su valoración sobre el sector. El origen de esta airada reacción es un supuesto temor a que las autoridades reguladoras lleven a cabo acciones para reducir el tamaño de las entidades financieras. Sin embargo, estas medidas no se contemplan y Kashkari simplemente nos ha recordado que al igual que nunca se es demasiado grande para caer, quizá en ocasiones se cae precisamente por ello. Además, muchas fusiones bancarias se hicieron de manera un tanto precipitada y con sorpresas bajo la alfombra.

Cuando un banco detenta una posición privilegiada fruto de su tamaño es más probable que se crea intocable y que acometa estrategias de inversión demasiado arriesgadas. La muestra más evidente de ello fue cómo la gran banca internacional llenó sus balances de hipotecas ‘subprime’ antes de 2008. En un sentido más amplio, la reducción del número de jugadores también supone que un problema en los grandes bancos se convierte, inevitablemente, en un quebradero de cabeza para la economía en su conjunto. Ahí es hacia donde la Fed y el resto de reguladores están dirigiendo sus advertencias.

Actualmente, muchas entidades encuentran problemas para generar beneficios por los bajos tipos de interés y la purga todavía en curso de los excesos de los últimos diez años. Los bancos grandes están comenzando a aceptar que sus cifras de negocio van a seguir menguando en los próximos años. El sector ha de buscar una nueva forma de extraer rentabilidades interesantes para sus accionistas sin caer en burbujas. Kashkari y otros responsables de la Fed lo tienen claro: las entidades deben elevar sus ratios de capital porque es preferible un crecimiento pírrico a una nueva burbuja.

Alicientes para los bancos pequeños

Cuando en un mercado se observa que el abaratamiento de los productos no supone un mayor consumo de los mismos, es evidente que hay que cambiar de estrategia comercial. En el caso de la banca, el mercado de los créditos no alza el vuelo a pesar de que los tipos de interés ofrecidos son los más bajos en mucho tiempo. Como un banco de pequeño tamaño no tiene por qué generar tantos beneficios (tiene menos accionistas) no tiene necesidad de hundir sus márgenes para captar clientes desesperadamente.

Otro factor que juega a favor de los bancos de menor tamaño es que las regulaciones les afectan en menor medida. Una gran entidad va a tener permanentemente sobre ella la lupa de los organismos reguladores, lo que no hace sino demostrar que los grandes beneficios del pasado se explican en gran medida por la asunción de riesgos que ahora están vetados. Y dado que ya no puede recurrirse a estrategias de hace una década, la seguridad y la solvencia son las mejores bazas que puede jugar un banco. Las grandes aventuras están claramente desincentivas.

¿Es viable un proceso de fragmentación?

En el caso estadounidense, la fragmentación de grandes bancos se antoja muy difícil. En el caso de Europa, prácticamente imposible. Es más, el BCE y los gobiernos europeos siguen apoyando la fusión de entidades como solución a los problemas de solvencia. Esto es un arma de doble filo porque si bien puede mejorarse la capacidad de pago también se asumen más cargas en los balances. El año pasado se fusionaron varias cajas alemanas y en 2016 asistiremos probablemente a más casos.

Limitada esta posibilidad, está por ver si los bancos de gran tamaño optarán por resignarse a un tipo de negocio para el cual no necesitan ser tan grandes o si seguirán explorando alternativas hasta dar con la tecla para volver a crecer con fuerza. Las alertas sobre el sesgo estructural -y no cíclico- de la baja rentabilidad del sector apuntan a la primera opción.

Vía: elEconomista.

Foto: reserva federal vía Shutterstock

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