Las claves de la recapitalización bancaria

Bancos y cajas se preparan para una nueva capitalización. Las entidades financieras, sometidas ya a un tests de estrés en julio de este año, volverán a pasar a examen, esta vez más estricto, de las instituciones monetarias.

Una de las pocas cuestiones sobre las que se ha conseguido un acuerdo tácito prácticamente desde el primer minuto en el proceso de refinanciación de la deuda griega es la necesidad de recapitalizar la banca europea. Las entidades financieras, sometidas ya a unos tests de estrés en julio de este año, volverán a pasar a examen, esta vez más estricto, de las instituciones monetarias.

Sin duda, la cuestión principal es la elevación del core Tier al 9 por ciento. Con estos datos sobre la mesa se espera la recapitalización de 108.000 millones de euros, que en teoría deberían servir como coraza para evitar ataques especulativos so premisa de la baja solvencia. Con los datos brutos en la mano, muy pocos bancos aprobarían los nuevos tests de estrés. El Santander, por ejemplo, obtendría un ratio de 7,7, mientras que Bankia o Caixabank cosecharían una calificación del 7,8 y el 7,3 repectivamente.

Jean Claude Juncker, presidente del Eurobrupo, y la cancillera Angela Merkel, principales artífices de la recapitalización

Sin embargo, la aceptación de los bonos convertibles podría insuflar aire fresco a las cuentas propias. En España, la banca espera cosechar 3.000 millones de euros en dicho concepto, con lo que las entidades anteriormente mencionadas podrían llegar al nuevo límite exigido. El cómputo de dichas obligaciones podría evitar la necesidad de tener que buscar nuevo capital en el mercado.

Otro aspecto a tener en cuenta será saber si la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) admite las provisiones genéricas en el cómputo. Estas aportaciones creadas por las entidades financieras como ‘colchón’ para malos tiempos no fueron contabilizadas en las anteriores pruebas de estrés, y fueron una de las principales reclamaciones de bancos y cajas durante el anterior proceso.

La segunda medida importante sería la valoración a precio de mercado de la deuda soberana en los balances bancarios. Esta cuestión, a la que se negaba tajantemente la ministra de Economía Elena Salgado, permitiría a los tenedores de deuda ser valorados de forma individual y no de forma colectiva a todo el país, como se venía haciendo hasta la fecha.

Sobre el papel, dichas medidas deberían bastar para garantizar la solvencia de las entidades financieras y evitar el envite de los mercados. Sin embargo, no atan algunos de los principales cabos, que tienen que ver con la valoración real de los activos de las entidades financieras. Muchos de éstos no se han ajustado suficientemente a las pérdidas sufridas, y muchos bancos y cajas todavía siguen teniendo activos tóxicos en sus balances. Sin una valoración definitiva la medida quedará en agua de borrajas.

Foto: European People’s Party, en Wikimedia Commons

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