La encrucijada de Bankia

Bankia se prepara para cumplir las pruebas de solvencia. La entidad presidida por Rodrigo Rato estudia una fusión con La Caixa.

La Caixa podría ser la pieza que falta para la cuadratura del círculo de Bankia. La entidad presidida por Rodrigo Rato busca culminar un arduo proceso de reestructuración que se inició ya hace un año. Sin embargo, el silencio de Isidre Fainé, presidente de la entidad catalana, podría echar por tierra el plan de Bankia. La entidad busca otras soluciones para rearmarse de capital adicional con el que sanear sus balances, al tiempo que intenta deshacerse de todo lo que huela a ladrillo en un tiempo récord.

Está claro que la reestructuración financiera no se entiende sin Bankia. La sociedad, fruto de siete cajas de ahorros, ha sido clave para vertebrar el sistema financiero español, y lo será aun más a la hora de cumplir con las condiciones de saneamiento dictadas por el Banco Central Europeo. No en vano, el grupo presidido por Rodrigo Rato es la máxima expresión de los hitos conseguidos por Bankia desde su fundación hasta su salida a bolsa.

La Caixa estudia la fusión con Bankia

Bankia demostró es es posible atraer a inversores institucionales y situar el negocio de las cajas españolas en el mapa de los mercados. Aun así, uno de los principales escollos de Bankia sigue siendo la excesiva exposición del ladrillo, una dependencia que ha dejado en la cuneta a dos de sus entidades, Bancaja y Banco de Valencia, y ha puesto en la picota la gestión de su anterior cúpula directiva.

Según Banesto, la suma de préstamos dudosos, créditos sin fundamento e inmuebles adjudicados en el balance de al entidad suma unos 15.000 millones de euros, lo que aduce un 7 por ciento de demora en bolsa, el más alto de las entidades española.

Y en medio de todo, las pruebas de solvencia (o ‘tests de estrés’). Según la Autoridad Bancaria Europea (ABE por sus siglas en inglés), la entidad deberá reforzar su capital con 1.329 millones de euros para alcanzar un ratio de solvencia del 9 por ciento, el nuevo cupo establecido por el regulador europeo, un opción sobre la se pronunció el grupo recientemente, aduciendo que ya había presentado un plan de recapitalización.

Por otra parte, el Gobierno pretende sanear el balance de las entidades bancarias para revivir el crédito e impulsar la economía, un ‘saneamiento’ que costará más de 50.000 millones al conjunto del sistema, y buena parte del mismo corresponderá al Bankia-BFA. ¿Cómo sanear un balance de tales dimensiones sin sucumbir? La primera opción es la creación de un ‘banco malo’, una opción muy efectiva que aumentaría la prima de riesgo de la deuda estatal. La otra: la fusión. Es aquí donde Bankia debe fliltrear con lo bueno y mejor de Caixabank, la nueva entidad de La Caixa, y es aquí donde probablemente se encuentra la piedra de Rosetta que puede hacer cambiar para siempre el sistema financiero español. Rodrigo Rato e Isidre Fainé tendrán la última palabra.

Foto: Jordiferrer, en Wikimedia Commons

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