Guerra de depósitos

Muchos agentes financieros que han alertado ante una inminente ‘guerra de depósitos’, una situación agravada por la subida de tipos de interés, que penaliza el consumo y beneficia el ahorro.

El depósito sigue siendo uno de los productos más demandados por los clientes en las oficinas bancarias. Aun en tiempo de crisis, cuando la tasa de ahorro se ha reducido significativamente, continúan siendo un producto en auge, sobretodo en la situación actual, en la que las cajas y bancos precisan de liquidez para garantizar el ajuste de sus cuentas de resultados.

Ante el proceso de reestructuración de bancos y cajas, son muchas las entidades financieras que han decidido realizar sendas ofertas a los clientes a los que les cumplía el plazo de devolución de depósitos. Ante este panorama, no son pocos los agentes financieros que han alertado ante una inminente ‘guerra de depósitos’, una situación agravada por la subida de tipos de interés, que penaliza el consumo y beneficia el ahorro.

Las entidades financieras ofrecen suculentas ofertas de depósitos, pero no todas son rentables a medio plazo

Pero la situación actual para bancos y cajas no es tan halagüeña. Muchas entidades financieras se han visto obligadas a hacer frente a sendos procesos de reestructuración, para lo cual han precisado reajustar sus plantillas y replantear su cartera de inversión. Otras han esperado hasta el último momento para adecuar sus productos financieros a las necesidades del mercado, e incluso algunas han tenido que pedir ayuda al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), para hacer frente a sus necesidades de capitalización.

Este es el caso de Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), que se vio obligada a pedir 2.800 millones de euros al FROB después de que los consejos de administración de Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura rechazaran la incorporación de la entidad alicantina al nuevo Banco Base. La noticia de que CAM ofrecía a sus clientes depósitos al 4% hacía saltar la chispa: muchos analistas consideraban que estas ofertas de bancos ‘malos’, (entidades ‘rescatadas’ por las autoridades financieras o sujetas al lastre de inversiones inmobiliarias), ofrecían una ‘competencia desleal’ y alertaban de la poca consistencia de dichos productos.

Los analistas advierten de que estos productos de rentabilidad al 4% esconden letra pequeña. Muchos de ellos son imposiciones estructuradas, con una parte de la inversión aplicable a la bolsa. Esto significa que no se trata de una rentabilidad limpia (cuantificada en términos absolutos en la TAE), sino que se trata de paquetes de inversión en la que sólo una parte del capital se supedita al tipo de interés referenciado. El resto pasa a formar parte de un complejo paquete inversor, por lo que el cliente deberá ponderar realmente los verdaderos riesgos de cada producto y valorar si se ajusta o no al perfil deseado.

Foto: Christopher Hollis, Wikimedia Commons

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