Emilio Botín: el hombre que cambió la banca española

La muerte de Emilio Botín pone fin a una de las presidencias más carismáticas de la banca española con múltiples operaciones y algunas polémicas

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En la pasada madrugada del miércoles 10 de septiembre, los medios de comunicación echaban humo al anunciarse la repentina muerte de Emilio Botín, presidente del Banco Santander, a consecuencia aparentemente de un infarto. A pesar de haber cancelado varios actos aquel mismo día por problemas de salud, nadie esperaba que los acontecimientos se precipitasen con semejante celeridad. Convertido quizá en el rostro más característico de la banca española, Emilio Botín despertaba las reacciones más dispares en una sociedad en la que, para bien o para mal, ha ejercido una influencia innegable hasta el mismo día de su fallecimiento.Descendiente de una de las familias con mayor tradición banquera del país, el joven Botín no podía dedicarse a otra cosa que no fueran las finanzas al máximo nivel. Contaba con poco más de veinte años cuando pasó a ocupar distintos cargos en el Banco de Santander, iniciando una meteórica ascensión que no se detendría hasta suceder a su padre al frente de la entidad en 1986. Aunque nadie podía saberlo, aquel nombramiento daba inicio a veintiocho años de gestión en los que la cara del banco, y por ende del sistema financiero español, iba a cambiar drásticamente.

Desde el principio, Botín entendió que su banco no podía resignarse a una mera posición secundaria en un mercado que cotizaba al alza tras las reformas introducidas desde 1975. La liberalización de la economía y el estrechamiento de los lazos con los países suramericanos abrían múltiples posibilidades para aquellos que tuvieran la suficiente claridad como para verlas. El banquero cántabro demostró ser una de estas personas y dio inicio a una agresiva expansión internacional en la que adquirió importantes nichos de negocio en muchos países. De este modo, la banca española comenzó a vencer su tradicional reticencia a crecer fuera de nuestras fronteras.

La década de 1990 sería todavía más frenética para un banco que no dejaba de ganar cuota de mercado a pesar incluso de las maniobras llevadas a cabo por algunos de sus rivales. La caída de Mario Conde permitió a Botín pujar con fuerza por Banesto, a la sazón cuarto banco español, y conseguir una posición privilegiada para lanzar sus siguientes operaciones. No en vano, iniciada la expansión por el extranjero era el momento de ganar peso en casa. Dado que Botín consideraba que en España no podían convivir más de tres o cuatro grandes bancos, el siguiente paso eran las fusiones.

El Banco Central, desde 1991 fusionado con el Banco Hispano Americano, había sido durante mucho tiempo objeto de deseo de Emilio Botín y constituía el banco más grande de España. Cuando fracasaron las negociaciones para la fusión entre esta entidad y Banesto a finales de los ochenta, el Santander comenzó a preparar el terreno para unirse con el Central, operación que se precipitó tras la condena de Conde. En 1999 se completaría el proceso al crearse el Banco Santander Central Hispano, primera entidad financiera del país.

Convertido ya en el banquero más importante del país, Botín vio cómo el Banco Bilbao Vizcaya trataba de devolverle el golpe al fusionarse con Argentaria, dando origen al hoy gran rival del Santander, el BBVA. Este movimiento confirmaba la tesis de Botín de que los grandes bancos españoles acabarían fusionándose con vistas a la implantación del euro y al mayor control por parte del Banco Central Europeo. En este sentido, el Santander había capitaneado la primera gran fusión del nuevo marco comunitario y era ya el banco más importante de Latinoamérica.

Por supuesto, todas estas operaciones no estuvieron exentas de polémica. La compra de Banesto supuso de hecho la apertura de una investigación por parte de la Agencia Tributaria por un posible delito fiscal. Años más tarde, en 2006, las prácticas del Santander para seguir ganando cuota de mercado volverían a ser examinadas con lupa por las autoridades judiciales. No obstante, Botín logró salir incólume de todos estos procesos al tiempo que su autoridad al frente del banco se reforzaba por momentos.

El fallecimiento de este inquieto banquero cántabro acontece justo cuando el sector bancario español comienza a ofrecer noticias esperanzadoras. El Santander, que aseguró en su momento que no precisaba de más provisiones, se presenta como uno los bancos más seguros del mundo según distintos medios internacionales. El nuevo presidente (o nueva, ya que la primogénita Ana Patricia Botín se postula como gran favorita) heredará un banco con activos por valor de 280.000 millones de euros y catorce millones de clientes solo en España.

Vía: El Mundo

Foto: Junta Informa

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