El Supremo ratifica la nulidad de las cláusulas ‘suelo’ pero restringe su retroactividad

El tribunal recuerda que no reconoció la retroactividad de su sentencia y que no puede ocasionarse un trastorno económico a los bancos en las devoluciones.

banco

A mediados de 2013, el Tribunal Supremo protagonizaba una sentencia calificada por muchos de histórica al declarar la nulidad de numerosas cláusulas hipotecarias que obligaban a abonar unos intereses mínimos independientemente de la evolución de índices como el Euribor. Conocidas como cláusulas ‘suelo’, estas obligaciones de pago fueron tumbadas por el TS al considerar que eran opacas (aunque parecía olvidar que los clientes se beneficiaron inicialmente de sus condiciones). Ahora, el Supremo matiza su sentencia al negar la retroactividad de la medida.

A raíz de una demanda presentada por el BBVA, uno de los bancos a los que iba especialmente dirigida la famosa sentencia del 9 de mayo de 2013, el tribunal se ha visto obligado a recordar que ya en su momento declaró que la decisión no era retroactiva. Este último punto suscita bastante polémica, puesto que de la lectura de la anterior sentencia parece extraerse la conclusión de que la banca debe suprimir todas las cláusulas que incumplan los criterios de transparencia. Lógicamente, esta obligación tenía un claro sesgo retroactivo.

Sin embargo, sí que es cierto que un análisis más riguroso del fallo muestra que este aboga por no infringir un trastorno económico de relevancia a las entidades afectadas. Dicho de otro modo, las pequeñas demandas individuales pueden prosperar pero las grandes causas generales por hipotecas firmadas antes de mayo de 2013 podrían exceder la sentencia. Es más, la lectura de la nueva jurisprudencia del Supremo parece restringir incluso las demandas individuales, puesto que no efectúa una distinción clara entre ambos tipos de procesos.

La aplicación de la sentencia había provocado bastante controversia al vivirse situaciones distintas en procesos de características muy similares. Algunos tribunales han abogado por dar la razón a los demandantes a título personal, entendiendo que no existe prejuicio económico para la entidad por abonar las cantidades en cuestión. Ciertamente, si una cláusula es declarada nula o abusiva, no tiene sentido que no se ejecuten medidas para resarcir a todos aquellos perjudicados por su aplicación. El nuevo fallo del Supremo reabre una causa que parecía cerrada.

Vía: ABC

Foto: geralt

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