El retorno del pagaré

La sequía del crédito y de liquidez impulsa a los bancos a buscar nuevos modos de financiación. Los pagarés se imponen a los denostados depósitos.

Los bancos vuelven a estar en el punto de mira. La provisión de fondos para hacer frente al ladrillo pasa factura en los balances, y eso se nota en las cuentas de resultados, y en las valoraciones de las agencias. La última noticia, la bajada masiva de la calificación de la banca española. Habida cuenta de los tiempos que corren, cualquier artilugio ideado para la adquisición de liquidez cae sobre agua de mayo. Dadas las dificultades derivadas de la prohibición gubernamental a la llamada ‘guerra del pasivo’,en la que las entidades financieras ofrecían suculentas ofertas de depósitos a intereses desorbitados, las entidades tienen otra baza caída en desuso: el pagaré.

Sede del Banco Santander

El pagaré, muy parecido a la llamada ‘letra de cambio’, se concibe como el compromiso u obligación de abonar una determinada cantidad más sus correspondientes intereses en un determinado plazo. En este sentido, la entidad abona al cliente la cantidad estipulada, más allá de las variaciones en la tasa anual equivalente que ofrecen los intereses de los depósitos a plazos. La medida nace del bloqueo de las rentabilidades de dichos depósitos a causa de la decisión del Gobierno de poner coto a los depósitos a través de un aumento de las imposiciones del ahorro a plazo fijo, una medida que penaliza a los bancos que ofrezcan rentabilidades más elevadas.

Con dicho panorama, el antiguo pagaré vuelve a adquirir gran relevancia. Las entidades han reducido considerablemente la inversión mínima de dicho producto, haciéndolo accesible al pequeño accionista, por lo que  numerosas entidades han decidido aligerar la oferta de depósitos a favor de este nuevo instrumento en sus estrategias para la captación de la cada día más ansiada liquidez. Además, los bancos y cajas evitan tener que hacer aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos.

Ejemplos: Bankia, Cajamar y CatalunyaCaixa siguen ofreciendo un interés del 4% TAE en este tipo de productos. Por su parte, otras entidades como Banc Sabadell siguen ofreciendo un interés del 3,90 por ciento a un año, una cifra similar a Banesto y Santander, que ofrecen rentabilidades de 3,25 por ciento.

Pero atención a la letra pequeña. Los pagarés son un producto muy distinto a los depósitos al uso, por lo que llevan implícitos riesgos de diferente índole. El más importante, el derivado de su garantía. Hay que recordar que dicho producto no está reconocido por el Fondo de Garantía de Depósitos, por lo que el contratante debería analizar con lupa la salud financiera de la entidad, máxime en un contexto plagado de turbulencias.

Foto: Year of the dragon, en Wikimedia Commons

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