El Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras, ¿una nueva arma geopolítica para China?

La nueva institución económica está claramente controlada por Pequín, que ha logrado involucrar a Reino Unido, Alemania y Francia en el proyecto.

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El pasado sábado tuvo lugar el 70º aniversario de la rendición de Berlín a manos del Ejército Rojo al final de la Segunda Guerra Mundial. Tal efeméride fue aprovechada por Rusia para exhibir su poderío militar en un desfile al estilo soviético en la Plaza Roja de Moscú. Con todo, lo más llamativo del encuentro no fue el intento de Vladimir Putin de sacar músculo con su país en recesión y sus tropas apoyando a los rebeldes ucranianos, sino la destacada presencia china en el acto.

Tras veinticinco años de clara hegemonía norteamericana en el mundo de las relaciones diplomáticas y económicas, cada vez parece más evidente que China está consolidándose como un contrapeso importante a los EEUU. Este proceso se está desarrollando en consonancia con la implementación de ciertas reformas económicas en el gigante asiático, lo que dota a la actividad diplomática china de un cierto halo de incertidumbre. Lo que está claro es que China detenta una gran influencia política en Asia y ahora quiere ampliarla hasta el terreno económico por la puerta grande.

El llamado Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (BAII) se presenta como un instrumento de financiación de proyectos en la región bajo el liderazgo chino. Con una dotación inicial de 50.000 millones de dólares, esta institución quiere llegar donde, a su juicio, no han llegado el Banco Mundial o el propio Banco Asiático para el Desarrollo, controlado por Japón. Lo relevante del asunto es que Pequín ha conseguido que países como Reino Unido, Francia o Alemania respalden este proyecto pese a las reticencias estadounidenses.

El movimiento dado por China parece estar lleno de lógica. Si Occidente en general y los Estados Unidos en particular llevan años pidiendo al gigante asiático que se implique más en la financiación del desarrollo en el mundo, el BAII se antoja una respuesta bastante completa. En este sentido, si Norteamérica recela de este proyecto deberá saber dar respuesta a las peticiones chinas de tener más influencia en las instituciones internacionales. El BAII se presenta, pues, como una forma de presión.

Vía: Libre Mercado

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