Thunderbird simplemente funciona

El otro día tuve una noche tonta de esas en las que te cuesta coger el sueño y te distraes intentando mantener tu ordenador ‘ordenado’. Y la primera cosa a ordenar en mi máquina era precisamente hacerme con un buen gestor de correo, puesto que mi cuenta en Gmail se había convertido en un pozo sin fondo de correo basura, hasta el punto de no atender correos importantes por no haber reparado en ellos, ocultos como estaban entre el inmenso océano de spam. ¡Un auténtico desastre, vaya!

thunderbird

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Debo decir aquí que soy maquero convencido -aunque no abducido-, jamás fui precisamente un fanboy de la manzanita, así que cuando toca dar palos, los doy como el que más, y aquí viene uno de ellos. Hace un par de versiones más o menos, estaba encantado con Mail, el gestor de correo por defecto de Apple. Era un programa relativamente sencillo, muy manejable y tremendamente eficiente con el que tenía sincronizadas tanto mi cuenta de Gmail como la del correo de la universidad, en pop3 la primera y en imap la segunda, todo de maravilla.

Hasta que llegó la penúltima actualización, que se suponía que automatizaba la configuración de cuentas y simplificaba la vida sobremanera. Sí, eso suponiendo que seas uno de ésos a la vanguardia de la técnica y hayas abrazado el santo imap sin reservas. Qué sí, que es maravilloso y tiene muchas ventajas, pero qué quieren que les diga, llámenme clásico si gustan, pero no puedo soportar esos pequeños instantes de demora que aún requiere, como es lógico, para pasar de correo en correo, o para eliminarlos, abrirlos o realizar cualquier acción sobre ellos.

¿Tiquismiquis? Bueno, la paciencia jamás fue mi fuerte, así que opté por configurar la nueva versión de Mail como había estado la vieja, es decir, en pop3. O mejor dicho, lo intenté, porque de repente y como por arte de birlibirloque, aquello ya no había manera de hacerlo funcionar. Ni con las opciones avanzadas, ni poniendo a la perfección todos los parámentros, nada, que no hay tu tía. En el mejor de los casos me decía que la cuenta estaba bien configurada, pero luego no descargaba el correo. Por supuesto, valga decir que con imap funcionaba a las mil maravillas.

No hace demasiado salió la actual versión y me dije «vamos a ver si esta es la buena», puesto que además el programa había sufrido sustanciales mejoras y la verdad, se veía francamente impresionante. Craso error; en cuanto a mi asunto con el pop3, el tema seguía exactamente igual o peor. Como realmente tenía que hacer algo y necesitaba un gestor, me sobrepuse al dolor de corazón que hasta el maquero más escéptico siente al ponerle los cuernos a la manzanita y me lancé de cabeza a probar Thunderbird. Sobran las palabras: jamás había visto un gestor de correo tan bueno.

La cosa fue sobre ruedas ya desde un principio; allí donde Mail me pedía pulsar ‘opción’ para la configuración avanzada y luego configurar parámetro tras parámetro para llegar a la nada, con el programa de Mozilla fue sencillamente coser y cantar. Dos o tres clics y listo, tan fácil como loguearse en cualquier página. Con sólo introducir dirección y contraseña, nuestro amigo se encarga de todo; busca la configuración apropiada, el servidor de entrada, el de salida, para finalmente presentarte dos sencillas opciones ya listas para comer, o pop, o imap, sin más. Estupefacto como estaba me dije, «muy bien, pero ahora ya verás como algo falla». Nada más lejos de la realidad, Tunderbird comenzó a recuperar mis correos uno tras otro con gran celeridad.

Pero aún me deparaban más sorpresas. Cuando tuve los 300 primeros correos, seleccioné entre ellos la basura y lo marqué como spam. Me sirvió para descubrir la increíble facilidad para ‘aprender’ que tiene nuestro pajarito, pues en la siguiente hornada de correos, ya me identificaba la mayoría del detritus digital, facilitando muchísimo mi tarea de cribar y eliminar los más de 4000 residuos que atormentaban mi bandeja de entrada. Para cuando hube acabado de ‘adiestrar’ a Thunderbird, el programa ya tenía claramente todo lo que necesitaba saber; ahora mismo es un lince. No falla ni una. Spam que llega, spam que intercepta. Espectacular.

Aun así, escéptico que es uno, le seguía viendo un pero menor, no tenía la disposición vertical que tanto lucía en el nuevo Mail, con los correos previsualizados en la parte izquierda de la pantalla en vez de abajo, consiguiendo así un mejor aprovechamiento del área de pantalla… o bueno, no la tenía por defecto. Fue trastear un poco en el menú de visualización y ¡tachán! disposición vertical al canto. Así que no se cieguen, no pierdan ni un segundo más configurando gestores antipáticos. Thunderbird es -además de simpático- rápido, eficiente y profesional. Justo lo que necesitan. Y es que a veces eso de ser travieso funciona muy bien.

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