¿Cómo saber si una aplicación empresarial sirve para la nube?

¿Cómo sabemos si una aplicación empresarial es adecuada para la nube? Puede parecernos fácil, pero su respuesta no es para nada sencilla. Entre las ventajas de la nube encontramos la reducción de costos, el procesamiento más rápido de grandes conjuntos de datos, y ayuda a la empresa a responder más rápidamente a las condiciones cambiantes. Pero antes debemos tener en cuenta varias consideraciones de carácter empresarial, tecnológico y de riesgo que puede tener un efecto profundo en las iniciativas tomadas en la nube. No hay una única respuesta para saber si una aplicación sirve o no para la nube, y cada empresa debe acceder a la cartera de su aplicación en base a los imperativos empresariales, las estrategias tecnológicas y el deseo por el riesgo.

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AHP para ayudarnos a ver si una aplicación es apta para la Nube

Algunas de las preguntas que deben hacerse las empresas antes de comenzar en la nube son: ¿Qué factores debería considerar para la habilitación de mis aplicaciones empresariales en la nube? ¿Cómo juzgo las diferentes prioridades en juego?, ¿Cómo identifico las aplicaciones y servicios que son más adecuadas para trasladarse a un entorno nube en base a la prioridad empresarial y la adaptación técnica?, ¿Cómo priorizo las aplicaciones y servicios empresariales para una habilitación en la nube phase-smart? ¿Cómo puedo evitar ese «presentimiento» y realizar la evaluación con objetividad? y ¿Cuáles son los diferentes riesgos involucrados?. Luego de esto, debemos analizar la situación mediante el AHP (Analytic Hierarchy Process), una técnica estructurada para tomar decisiones complejas, que ayuda a elegir la mejor opción según la situación y las variables.

El proceso de AHP es sencillo: primero hay que dividir el problema en una serie de subproblemas de sencilla comprensión, siendo útiles tanto tablas de datos precisos o conjeturas sin elaboración. Luego, evaluar los elementos comparándolos con otros, de a dos por vez. Asignarle un valor numérico a cada una de las evaluaciones, lo que permite comparar cada elemento con los otros durante el proceso de resolución de problemas. Por último, calcular las prioridades numéricas para las alternativas de cada decisión.

Luego hay que seguir con el enfoque de evaluación, que es una evaluación estadística multidimensional, que en el caso de las aplicaciones empresariales, son evaluadas en tres dimensiones:

  • Valor empresarial
  • Adaptación técnica
  • Exposición al riesgo

Cada dimensión tiene un efecto decisivo en la toma de decisiones viables/no viables relacionadas con habilitar una aplicación en la nube. Esta evaluación en cada dimensión es una multi-criteria decision analysis (MCDA), siendo AHP uno de los métodos mas utilizados en MCDA, ya que supone la evolución de diferentes alternativas en base a diferentes criterios, algunos de los cuales pueden oponerse a otras alternativas, algunas de las cuales tienen una naturaleza contrastante (cualitativa o cuantitativa) o un impacto (positivo o negativo) sobre la idoneidad.

Hay varios pasos involucrados en el uso de AHP para evaluar la idoneidad de una aplicación en la nube:

  • La definición de la jerarquía de criterios: cada una de las decisiones tiene múltiples criterios, que a su vez pueden tener múltiples sub criterios granulares. Los criterios pertinentes a las diferentes dimensiones están estructurados en jerarquía de niveles de acuerdo con el framework de AHP. Un cluster de criterios se denomina grupo de criterios.
  • La determinación de la prioridad de criterios: Las prioridades relativas son asignadas a diferentes criterios usando la escala 1-9 de AHP, y son primero determinadas para los criterios, y luego para los sub criterios, que tienen criterios locales y globales. La prioridad global es el producto de su propia prioridad (prioridad local) y la prioridad de los criterios originales.
  • La comparación de su aplicación con el criterio: Respecto a la comparación con el criterio cuantitativo, las aplicaciones son comparadas entre sí tomando el valor cuantitativo como criterio. Para los criterios que tienen impacto positivo sobre el objetivo, los puntajes de la aplicación para un criterio en particular son calculados normalizando los valores a 1; para un criterio que tiene impacto negativo, el puntaje relativo de las aplicaciones es calculado en primer lugar tomando los valores recíprocos y luego normalizándolos. Para el criterio cualitativo, los puntajes relativos de la aplicación son calculados usando la comparación de pares mediante la escala 1-9 de AHP. El proceso es el mismo que el utilizado para determinar la prioridad de criterios.
  • El cálculo de los resultados de AHP: Proviene de la suma del producto de su prioridad relativa en cada criterio y la prioridad relativa de criterios respectivos.

Una vez que la evaluación AHP se realiza para las tres dimensiones, los puntajes de las aplicaciones pueden compararse para llevar una matriz de decisión. Así, el grupo superior es más idóneo para el despliegue en la nube; cada grupo que le sigue es menos idóneo para la distribución en la nube.

Fuente: IBM

Foto: Keneth Cruz

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