¿Nos encontramos ante una carrera por el control del segmento smartphone? (I)

La convergencia de dispositivos en lo que a teléfono y PDA se refiere está solventada a falta de que aparezca la perfecta combinación entre estos dos, un reproductor multimedia (música y vídeo) y un navegador GPS/geoposicionador. Unos dicen que es el iPhone de Apple, yo más bien creo que nos encontramos a las puertas de una encarnizada guerra comercial por el dominio de los teléfonos inteligentes del futuro.

Incluso me atrevería a marcar una serie de generaciones partiendo de una base tecnológica-comercial: en primer lugar, la era pre-smartphone, con teléfonos móviles de limitada capacidad por una parte (realizar y recibir llamadas, gestionar mensajes de texto SMS y poca cosa más) y PDA’s sin teléfono por otra. Fue la era en la que Palm era la reina.

Una segunda generación nos llevaría a la integración entre teléfono y PDA para crear un único aparato que casi puede substituir a una computadora estando fuera del despacho. El sueño de la oficina móvil se encuentra a unos pocos pasos, aunque todavía existen dificultades como un navegador con capacidad para navegar cómodamente por la Web 2.0 .

Actualmente estamos viéndole las orejas a la tercera generación de smartphones, aparatos que ya tienen casi la capacidad de suplir completamente a un portátil cuando nos vamos de viaje, aunque continúa fallando un elemento pese a que hay que reconocer que esto queda fuera del alcance de los fabricantes para pasar a ser un tema de operadoras: la conectividad «always on», es decir, estar permanentemente ligados a Internet.

No obstante, y siendo solamente éste el único defecto que podemos encontrarle al tema, los fabricantes de teléfonos móviles ya están llenando el mercado con terminales de esta tercera generación. La última en llegar aunque la que lo ha hecho con más ímpetu ha sido Apple con el iPhone.

Para mi gusto le encuentro un par de problemas a este aparato: el primero, que no disponga de aplicaciones offline como un procesador de textos y una hoja de cálculo. Cierto es que para estos menesteres, la misma Apple apunta a las soluciones online de Google (Docs&Spreadsheets o Google Apps), pero yo que muchas veces hago el recorrido Gerona-Barcelona en tren y viceversa, se bien que hay tramos en los que no hay cobertura, por no hablar de los túneles.

El segundo problema que le encuentro, aunque este ya es más de gusto personal, es la necesidad de sincronizarlo con iTunes. Particularmente me gusta trabajar en entornos multi-plataforma, pues si en mi oficina utilizo Windows, en mi domicilio particular poseo máquinas con Mac OS X, Linux y Solaris. Si al conectar mi teléfono al ordenador éste último lo reconociera como una llave USB cualquiera permitiéndome traspasarle información cómodamente, sería perfecto.

A mi entender, el buen criterio para la empresa o el autónomo que quiera crear un sistema de telefonía hoy en su seno, es ir con cuidado a qué plataforma se liga, lo que será objeto de análisis en el siguiente reportaje.

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