Navegadores: una panorámica

Si su empresa trabaja en constante conexión con Internet, como cada vez más negocios hacen, se habrá dado ya cuenta de cuán importante es tener un buen navegador. Parece una cuestión sin relevancia pero esas decimillas de más que tarda el predeterminado respecto de la competencia, a parte de desesperar al más paciente, acaban afectando a la productividad. Un detalle como la posibilidad de poder acceder tanto a páginas web como a los resultados del buscad0r en función de lo que introduzcamos a través del mismo cuadro de búsquedas resulta, además de muy cómodo, tremendamente eficiente.

navegadores

Los 5 principales navegadores del mercado.

La guerra por la hegemonía en el mercado de los navegadores es como la Fórmula 1: unas insignificantes décimas pueden suponer la diferencia entre ganar el mundial y quedar en última posición. Con la particularidad que este mundial en concreto lleva muchos años ganándolo el más lento: el tan famoso como denostado Internet Explorer, de Microsoft. Este es aún el navegador por antonomasia especialmente para aquellos usuarios que no se calientan la cabeza probando opciones, los que podríamos llamar ‘iletrados digitales’, aunque también hay por ahí algún que otro fanboy del navegador de Windows (pocos). En cualquier caso, Internet Explorer siempre ha jugado con las cartas marcadas, pero de unos años a esta parte, sobre todo debido a la eclosión de los productos Google y las alternativas de software libre, está en un lento declive.

Esta regresión, de momento le ha llevado por primera vez a bajar del 50% de cuota de mercado, cosa inimaginable hace un lustro. A la zaga le van dos pesos pesadísimos de la industria. Por un lado el conocido Mozilla Firefox, una aplicación bastante sólida y estable con una larga trayectoria que se mantiene en su cuota del 20,20%  gracias la gran comunidad de usuarios y desarrolladores que tiene detrás, aun con ciertas dificultades debido a la pujanza de Chrome. El navegador de Google asciende imparable desde su lanzamiento; en el último mes creció un 1,4 %, principalmente a costa de Firefox, pero también cada vez más a costa de Internet Explorer.

Una cosa está clara; a pesar de sus muchos esfuerzos en la versión 9, el navegador de Microsoft no convence a nadie. El de Redmond es un gigante desnortado por haber ido perdiendo una tras otra todas las batallas contra Google. En cuanto a navegadores, hay un chiste que ilustra muy bien esta deserción en masa de IE. «¿Para qué sirve Internet Explorer?» Y aquí cada cual le dará una de las dos respuestas posibles en función de sus preferencias. «Para bajarse el Firefox» o bien «Para bajarse el Chrome». La anécdota también manifiesta perfectamente la feroz competencia existente entre partidarios de Firefox o de Chrome.

Aún bastante por detrás quedan otras opciones, como el navegador de Apple, Safari, un buen producto que ha llegado casi al 10% sobre todo gracias al éxito de ventas de iPhones, iPods e iPads, pero que tiene como principal lastre el hecho de estar demasiado ligados a una compañía quizás demasiado exclusivista. Safari es un navegador corporativo, sin miras a abarcar. De Opera y otras alternativas, no hacemos ni comentario, por residuales.

Así las cosas, el que tiene todas las papeletas para llevarse la palma es una vez más el navegador de Google. Y es que Chrome ha marcado tendencia desde su creación. Su evidente simplicidad, su comodidad al introducir el cuadro de búsqueda único (ahora implantado por IE) su apuesta por las actualizaciones silenciosas (el usuario no nota que el programa se ha actualizado automáticamente, sin preguntar), y su increíble velocidad hacen las delicias de sus usuarios. En opinión del arriba firmante, Chrome es quizás el mayor acierto de Google después del buscador. Los de Mountain View lo saben, y es por eso que lo miman al detalle, hasta el punto de haber creado un sistema operativo basado completamente en él y con su mismo nombre.

Además, la introducción y constante mejora de la Chrome Web Store, una tienda de aplicaciones réplica de su Android Market en Android y de la Mac App Store de la manzanita, le confiere una versatilidad que ahora mismo no tiene ninguno de sus competidores, ni siquiera Safari (la store está desvinculada). No es de extrañar pues que haya convencido hasta a algunos ‘maqueros acérrimos’, toda vez que no deja de ser chocante ver en sus docks el logo cuatricolor de Google, reemplazando a la autóctona brújula. No crean que por ello han perdido el norte.

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