Google, en el punto de mira de los guardianes de la privacidad

La nueva política de privacidad de Google, en vigor desde el día uno de marzo, aún está en el limbo de lo legal. Desde la compañía aseguran que reportará beneficios a los millones de usuarios del buscador, pero el cambio ha levantado suspicacias en el seno de la Unión Europea, que está investigando si esta nueva política de privacidad vulnera algún derecho de los usuarios.

La nueva política de privacidad de Google ha levantado polémica

El cambio es sencillo: Google cruzará los datos registrados de un usuario en su buscador con los provenientes de otras fuentes, ya sean la cuenta de correo Gmail o, por ejemplo, Youtube. Desde Google se mantiene que esta nueva política ofrece facilidades al usuario. Entre ellos, una especie de sesión personalizada al gusto que se adapte al gusto del consumidor. Alma Whitten, Directora de privacidad de la compañía, exponía algunas de las ventajas para quienes están dentro del circuito Google: “Si están trabajando en Google Docs y quieren compartir esa presentación en la que han estado trabajando con alguien en Gmail, querrán tener su email justo ahí, listo para ser usado».

Whitten también alega que el cambio no es sustancial, puesto que con la anterior política de privacidad también podían combinar los datos de sus diferente productos, y simplemente han ampliado el abanico, al incluir la red social del grupo o la videoteca de Youtube. Sin embargo, el anuncio de este cambio no fue bien recibido por las autoridades de protección de datos, al menos en Unión Europea. Los representantes europeos en esta materia enviaron una carta al consejero delegado de Google, Larry Page, en la que manifestabam «fuertes dudas sobre la legalidad y la equidad de este procesamiento (de la información) y su compatibilidad con la legislación europea de protección de datos».

Ante estas sospechas, la megacompañía se defiende. La propia Whitten afirmaba que la empresa no está recolectando «ninguna información nueva o adicional de los usuarios». La polémica se abre en torno a un posible intercambio comercial, con los datos registrados en las búsquedas. «No venderemos sus datos personales. Y continuaremos utilizando nuestra seguridad líder en la industria para mantener la información segura», afirmaba rotunda Whitten. Pero la realidad es que este cambio, que tiene carácter retroactivo, no termina de convencer a los responsables de velar por la protección de datos de los internautas.

Desde ahora, para borrar ese rastro de búsqueda habrá que entrar en el ‘web history’ de Google, acreditarse como usuario y eliminar (remove) el histórico personal. Aún así, Google se queda con un registro de datos, como asegura en su política de privacidad, «destinado a tareas de auditoría y a la mejora de la calidad de los servicios que ofrece a los usuarios».

Fuente | Europa Press El País CanalCL

Foto | Robert Scooble

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