Una exposición revive a las víctimas de los Jemeres Rojos

El régimen comunista de extrema izquierda de los Jemeres Rojos duró sólo cuatro años (Camboya, 1975-1979), pero fue tiempo suficiente para que se le responsabilice de la desaparición de 1,7 millones de camboyanos. Los impulsores de esta masacre, entre los que destaca Kang Kech Ieu (alias ‘Dutch’), están siendo o han sido juzgados por crímenes contra la humanidad. Dutch era el director del centro de interrogación, torturas y ejecuciones S-21, anteriormente un prestigioso instituto. Por el lugar pasaron unos 14.000 camboyanos de los cuales se calcula que sobrevivió sólo una docena. Los demás murieron por los estragos del hambre, las enfermedades, los trabajos forzados y y las purgas políticas. Actualmente el lugar alberga el Museo de los Crímenes Genocidas Tuol Sleng, en el que podemos contemplar fotos de las víctimas que vivieron los horrores de estos ‘campos de la muerte’.

Víctimas de los 'campos de la muerte'

Precisamente estas fotos han servido de inspiración al pintor holandés Peter Klashorst, que ha intentado «devolverles algo de vida a estas personas» con la exposición S-21. Un conjunto de obras que colgarán de los muros del mismísimo centro de torturas hasta el próximo 15 de abril. De trazos vigorosos y formas descompuestas, estas obras desgarradoras muestran a sus protagonistas a menudo con la mirada perdida y rodeados de una simbología que recuerda, según fuentes de EFE, a la empleada en los manga japoneses para expresar emociones. «Algunas de las obras más pequeñas muestran figuras poco reconocibles, donde los ojos o labios adquieren un tamaño desproporcionado mientras que, en otras, parece que a espaldas de la víctima hay fantasmas detrás que advierten de su trágico destino«, nos cuentan en el artículo de la agencia. Todas aquellas víctimas de las que no existe documento gráfico están representadas con dos inmensas calaveras. «Es una forma de decir que al final los seres humanos somos todos lo mismo, tan sólo carne y huesos«, cuenta el artista.

Es la primera exposición artística que albergará el S-21 en toda su historia, aunque tradicionalmente ha cobijado los cuadros de Vann Nath. Este exprisionero sobrevivió en Tuol Sleng pintando los cuadros que le encargaban los carceleros. Su talento fue su salvación, y su historia ha sido una de las fuentes de inspiración para Klashorst. «Un día ‘Duch’ le habló a Vann Nath sobre Picasso. Probablemente él no sabía quién era, ya que era un pintor sin formación procedente del campo, y este extraño capítulo me llevó a querer ponerme en la situación de Vann Nath». Por eso algunas de las obras del holandés se inspiran en las del artista malagueño.

Aunque la exposición queda muy lejos, nos acerca el terror de un genocidio de los que no acapara los films de Hollywood ni las referencias del día a día. Si tenéis planificado un viaje al continente asiático en los próximos meses, considerad esta oportunidad.

Foto: Tuol Sleng victims por Duke Human Rights Center en Flickr.com.

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