Un juez federal norteamericano da la razón a Novell en el caso contra Linux

El logotipo de SCO Group, una empresa que se ha convertido en maldita entre los cenáculos informáticosTras más de cuatro años con un final cantado, un juez norteamericano ha dado carpetazo a las aspiraciones de SCO para cobrar a todo usuario de Linux. El software libre se encuentra a salvo, y Novell ya ha afirmado que no va a seguir los pasos de SCO en este sentido.

Con esto se ha dado por cerrado el caso legal más importante relacionado con el software libre y uno de los más importantes del mundo de la informática junto al de Microsoft por supuestas prácticas monopolísticas, y que ha tenido en vilo a la comunidad durante los últimos cuatro años.

Todo empezó en 2003, cuando SCO Group (empresa que anteriormente se había llamado Caldera, Tarantella Inc. y Santa Cruz Operation) reclamó los derechos de propiedad intelectual de una rama de Unix que le había vendido Novell (UnixWare) y que esta última había, a su vez, licenciado a otras empresas como IBM, al no incluir en el contrato dichos derechos, si no solamente el uso de tecnologías.

Sea como fuere, parte del código fuente afectado por la reclamación de SCO había llegado a Linux, por lo que la demanda también afectaba al sistema operativo del pingüino además de a algunas empresas.

La respuesta de la comunidad no se hizo esperar, y las críticas llovieron sobre esta compañía a la que algunos analistas predijeron un final próximo, pues hacía años que no sacaba un nuevo producto al mercado y parecía que toda su estrategia para ingresar dinero se centraba en ganar este caso, lo que se presentaba difícil.

No ha faltado quien ha visto la alargada mano de Microsoft detrás de todo esto, ya que la compañía de Bill Gates había firmado unos sospechosos acuerdos con SCO y había financiado a esta última mediante una tercera empresa, lo que hace pensar que al gigante de Redmond no le hacía mucha gracia que le relacionasen directamente con el polémico caso.

Si este hubiera sido el caso, podemos enmarcar el pacto Microsoft-Novell que tanta polémica ha suscitado y tanta tinta ha vertido como una forma de «cubrirse las espaldas» por parte de la compañía de Redmond.

Durante estos años SCO ha aportado muy pocas pruebas y muy vagas, como por ejemplo la comparación de código fuente de sus soluciones Unix con parte del código fuente de Linux. La mayor parte de los expertos que han ido siguiendo el juicio esperaban este final, ya que Novell y el resto de empresas llevadas a juicio han presentado pruebas mucho más sólidas y han organizado mucho mejor su defensa.

Por el momento, y una vez dictada la resolución, la tranquilidad reina entre la comunidad linuxera, pues además Novell (la más beneficiada en todo el asunto al haberle sido reconocidos sus derechos sobre Unix de forma oficial) ya ha aclarado que no va a seguir el camino de SCO y no va a reclamar ningún derecho de propiedad intelectual sobre Linux. Por su parte, SCO ha lamentado el resultado públicamente; no es de extrañar: tal y como he mencionado antes, tecnológicamente la compañía parece estar agotada, no goza de las simpatías de buena parte de la comunidad informática y ya no parece tener ningún interés para Microsoft. Sus días podrían estar contados.

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