Telefónica entra en crisis

Telefónica está pasando por graves apuros. La compañía dirigida por César Alierta registrará por primera vez desde 2002 pérdidas cuantiosas. Gran parte de culpa de esta situación la tiene el ERE previsto para los próximos tres años y que dejará a casi 7.000 personas en paro. Además, el trato que reciben ciertos clientes de la filial de telefonía móvil no ayuda precisamente al liderazgo de esta gran compañía.

Telefónica no está pasando por su mejor momento. La compañía de telecomunicaciones española está sufriendo un colapso del que no tenía noticias desde hace diez años. El sector de la telefonía se ha abierto y la empresa presidida por César Alierta no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. En Telefónica juegan con los clientes como si fueran fichas de un tablero de ajedrez, concretamente peones. No importan los que caigan mientras que no se toque al rey ni a la reina. Así, si los dividendos no se ven afectados, a estos dirigentes les da igual lo que les pase a sus clientes. Pero la cosa está cambiando.

Despidiendo a empleados no se arreglarán los problemas de Telefónica

Siendo una de las grandes empresas del Ibex 35, las personas que dirigen Telefónica deberían ser un poco más astutas. Y es que la filial de móviles de esta gran compañía, Movistar está sufriendo una desbandada de clientes que debería ser preocupante para Alierta y sus socios (Orange y las compañías de bajo coste como Yoigo o Simio son las que más se han beneficiado de la desidia de estos altos ejecutivos). Las tarifas no son, precisamente, las más baratas del mercado. Además, últimamente acosan literalmente a sus clientes de prepago con múltiples mensajes de promociones y llamadas a horas intempestivas para que se cambien a la modalidad de contrato. Mientras tanto, los servicios que están pagando estos clientes, llamadas y mensajes principalmente, no son siempre bien cubiertos por una compañía que se dice responsable y líder del mercado internacional.

Si a todo esto le sumamos que la empresa tiene previsto aplicar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a más de 6.500 trabajadores durante los próximos tres años, los preocupantes números registrados no son de extrañar. El impacto social, que ha causado esta polémica medida, se ve reflejado en la caída de casi un 70% de los beneficios de Telefónica. Asimismo, hay que apuntar que es la primera vez desde el año 2002 que la compañía registra números negativos. Tal y como informa el diario El País en su edición digital del día 11 de noviembre, la reestructuración de la plantilla le costará a la empresa de Alierta unos 2.671 millones de euros (1.870 millones de euros netos de impuestos). Las pérdidas registradas entre junio y septiembre de más de 429 millones de euros lo dicen todo. Aún así, Telefónica ha informado que seguirá con el plan establecido y que no se reducirán los dividendos a pesar del mal momento que atraviesan. Ver para creer.

Foto: Gonzalo Barroso

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