Tatiana no tiene casa, pero tampoco deudas

Tatiana y su marido vivían bastante bien durante los años de bonanza económica. No eran ricos, ni mucho menos, pero ni falta que les hacía. Tenían trabajo, eran dueños de dos panaderías que funcionaban y decidieron comprarse una casa, es decir, firmar un contrato hipotecario con el BBVA. Dos años más tarde la crisis económica empezó a hacer estragos; las panaderías ya no daban dinero y ambas quebraron, y por si esto fuera poco, el importe de la letra de su hipoteca pasó repentinamente de 680 euros a 1.800. Ya se dice, si no quieres caldo, dos tazas. Paradojas de la vida.

Así las cosas, Tatiana, sin trabajo y sin ingresos, no pudo hacer frente a la deuda contraída con su entidad bancaria. De hecho, para poder pagar una letra tan desorbitada habría debido tener un sueldo de alto ejecutivo, y ni por esas. El banco decidió ejecutar su hipoteca y Tatiana habría sido deshauciada de no ser porque la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y el Movimiento 15-M -ambos surgidos al calor de la crisis- se plantaron frente a su casa en el barrio madrileño de Tetuán e impidieron que fuera desalojada. Era el primer deshaucio que conseguían evitar, y tras él vendrían muchos más.

A partir de aquí empezó un tira y afloja con el banco. Ella reclamaba poder dar su casa para saldar la deuda, lo que se conoce como dación en pago, pero el banco en principio se negaba. Hoy, tras ocho meses de negociaciones, Tatiana, su marido y su hija han entregado las llaves de su vivienda pero a cambio han conseguido que el BBVA les perdone la deuda. Ahora no tienen casa, pero tampoco deben dinero a nadie, e incluso han conseguido que el banco les pague también dos meses de alquiler.

Esta es una historia tan dramática como frecuente a lo largo y ancho del país. Miles de familias se han visto de igual modo afectadas por la crisis y reclaman, en muchos casos sin éxito, que sus bancos acepten las viviendas como pago por la deuda contraída. El caso de Tatiana abre una vía que es una esperanza para todos ellos. Mientras tanto, Tatiana seguirá ejerciendo de psicóloga para la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y ayudando a que, como la suya, otras historias tengan final feliz, dentro del mal que supone perder tu casa. Qué menos.

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