Se aceptan depósitos para coches voladores en 2026

El Aska será un coche volador que sus creadores han asegurado que estará disponible en el año 2026.

Esta historia la hemos oído en incontables ocasiones: la promoción de un coche volador que supuestamente entrará en escena dentro de poco tiempo y para el cual ya podemos dar una señal. Suena a fraude destinado a jugar con las emociones de quienes tienen más ganas de “vivir en el futuro”. El problema es que este tipo de situación no es nueva, ya que no muy atrás en el tiempo se hizo famoso mundialmente el incidente con el coche volador Moller M400 Skycar.

No obstante, no hay que desconfiar de todos los proyectos, sino, al menos, ser cuidadosos con la forma en la que invertimos nuestro dinero. Y aunque nos dejemos llevar por la ilusión de imaginarnos conduciendo un coche volador, no está de más que, en este tipo de casos, seamos un poco escépticos.

Aska, el coche volador en 2026

El coche volador del que hablamos en este caso es el Aska, el cual se dice que estará disponible en el año 2026 y para el cual ya se pueden hacer depósitos de 5.000 dólares. Se presentó originariamente en 2019 y llega de la mano de una startup conocida como NFT, la cual tiene sus oficinas en Silicon Valley, donde cuentan con un showroom.

Cuenta con un diseño de alas plegables para despegar, terrizar y volar, puede alcanzar una velocidad máxima de 150 mph y su cobertura en kilómetros es de 402,336. Para funcionar utiliza un equipo de seis baterías y motores duales de gas que se ocupan de asegurarse de que las baterías continúan funcionando en todo momento. Uno de sus aspectos más interesantes es que tiene capacidad para cuatro pasajeros, por lo que se trata de un SUV de gran tamaño que contrasta radicalmente con otros coches voladores previos, en los que la cantidad de pasajeros se suele limitar a una o dos personas.

En general, se trata de un coche volador de gran tamaño y envergadura. Lo que consiguen los pioneros que inviertan los 5.000 dólares del depósito es una plaza en primera línea para recibir uno de los Aska de la primera tirada que estará disponible en 2026. Solo habrá 1.500 unidades iniciales, por lo que se trata de un acceso bastante reducido teniendo en cuenta el interés que generará el coche. La startup es consciente de las sospechas que puede generar su proyecto, por lo que ha anunciado que el depósito será totalmente reintegrable en el caso de que uno de sus clientes deje de estar interesado en el mismo.

Por otro lado, con esos 5.000 dólares también se consigue acceso a las reuniones que se celebrarán entre 3-6 meses para informar del estado del desarrollo y acciones de la compañía. No parece una mala propuesta teniendo en cuenta lo que podría significar este tipo de proyecto si se hace realidad. El precio de los 1.500 primeros Aska será de 789.000 dólares, pero las personas que hagan la compra tendrán la oportunidad de adquirir un segundo coche al precio de 589.000 dólares.

¿Y cuánto costarán los Aska después de las primeras 1.500 unidades? El coste de venta al público en su versión masificada se ha anunciado por un valor de 359.000 dólares. No obstante, se desconoce la fecha en la que llegarán al mercado los modelos para público, por lo que la oportunidad de invertir en las 1.500 unidades no deja de ser interesante.

¿Es posible un coche volador?

De momento la sociedad ha pensado en poner en circulación coches voladores en muchas ocasiones. Llevamos hablando de esto desde hace años. Posiblemente nosotros hayamos hablado de ello repetidas veces. Nos gusta imaginarnos en un futuro estilo Los Supersónicos, con un coche volador que despega y con el que podemos irnos de vacaciones de forma totalmente inmediata o incluso viajar entre países con velocidad y comodidad. El día en el que esto será una realidad todavía se encuentra lejano.

El año 2026 como fecha para la entrada en escena de los coches voladores nos parece… temprana. Hay mucho que decidir, analizar y aprobar antes de que estos coches se puedan poner en el aire. ¿No hemos visto lo complicado que es pilotar un dron en la actualidad? Hay toneladas de normas y prohibiciones. Imaginemos lo que podría suponer abrir los cielos para conducir. Las toneladas de papeleo, burocracia, normas y otros requisitos pueden llegar a ser enormes.

No es que le queramos romper a nadie la ilusión, pero imaginar que nos vamos a trabajar en coche volador todavía es algo que vemos para muy muy en el futuro. Y nos gustaría que fuera ya, pero los cambios y las innovaciones se aprueban con mucha lentitud en el mundo entero. Si dijéramos que la startup que está trabajando en este coche mencionara que se podrá usar inicialmente dentro de un área determinada, quizá resultara más convincente. Por lo demás, 2026 suena demasiado pronto.

¿Para qué querríamos un coche volador?

Hoy por hoy el coche volador no va a ser una herramienta para viajes internacionales. Olvidemos ese tipo de idea, porque tampoco se encuentra cercana. Podemos soñar con el coche volador, pero pensemos en la forma en la cual lo vamos a utilizar a “corto plazo”. Los responsables de la startup que ha creado el Aska comentan cuál es el uso ideal que se le dará a su vehículo: ahorro en la vivienda.

Hablan de cómo el centro de las ciudades se ha convertido en un lugar cada vez más complicado para vivir, ya que los precios de compra y alquiler han aumentado de forma extrema en los últimos años. Tienen razón, no se les puede llevar la contraria en ello. Por lo tanto, la idea que tienen es que las familias puedan comprar un Aska y optar por vivir en el campo. De esta forma tendrían la comodidad de poder llegar a la ciudad con seguridad e inmediatez todos los días, pero asegurándose de que el dinero que pagan por su vivienda es mucho menor.

Los números que barajan no fallan, al menos en la teoría. Dicen que, por ejemplo, si compras una casa en las afueras o en una zona alejada por un coste de 500.000 dólares y le sumas lo que cuesta el coche, te sigue saliendo mucho más barato que la compra de un apartamento en el centro de la ciudad. No se puede decir que no tengan razón y que no den en el clavo.

La cuestión es si sería tan práctico como se nos quiere vender. Habría que tener en cuenta la forma de pilotar, la velocidad real, la comodidad del trayecto en el momento en el que haya más coches voladores y, sobre todo, el sistema de aterrizaje y despegue. Estamos hablando de un tipo de coche de una envergadura elevada, lo que significa que tendrá que necesitar una zona de aterrizaje más bien generosa. En nuestra vivienda, si tenemos un terreno amplio, no debería ser un problema, pero ¿Cómo aparcar en la ciudad? ¿Habría que hacerlo en las afueras y luego usar otro método de transporte para llegar al centro? Quizá no sería tan práctico como se nos está intentando hacer ver.

Como se puede apreciar, todavía hay mucho que plantear para imaginar que el Aska será un éxito. Nosotros, de momento, dejamos esos 5.000 dólares a buen recaudo. Pero seguro que hay personas suficientes dispuestos a invertirlos para que el coche pueda finalizarse.

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