Repsol: lucha de poder

La operación de Sacyr para hacerse con el control de Repsol descubre las relaciones de poder entre Administración y grandes empresas. El ministro de Industria, acusado de favoritismo, de desmarca de Luis del Rivero, presidente de Sacyr.

“Dejen al margen al Gobierno”. Así  de contundente se pronunciaba el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, al ser preguntado por la postura del Ejecutivo sobre el caso Repsol. La pregunta venía a colación por las declaraciones de Felipe González, que alertaba sobre la pérdida de ‘españolidad’ de la petrolera a raíz del acuerdo alcanzado por Sacyr-Vallehermoso, su mayor accionista, y la petrolera mexicana Pemex para hacerse con el control de la empresa energética española, cuya presidencia todavía ostenta Antoni Brufau, ex consejero de La Caixa, la segunda en contienda.

El ministro alegaba que González no era imparcial, a formar parte del  Consejo de Repsol, al que le reprochó no haber alertado de la pérdida de control español sobre la multinacional energética cuando Sonatrac se hacía con un 4 por ciento de la compañía.  «El gobierno , declaraba, no toma partido» y lo único que se asegura «es que una empresa estratégica, porque sus reservas son las de España, continúe siendo española».

El ministro de Industria, Miguel Sebastián

Sin embargo, lo cierto es que la relación entre gobierno y grandes empresas no es ni ha sido nunca distante. Atrás quedan los casos de injerencia estatal que impidieron la  OPA hostil de Gas Natural sobre Endesa en el año 2005, aunque las relaciones entre poder y grandes empresas siempre han estado a la orden del día. No en vano, el interés suscitado por las declaraciones del ministro están relacionadas con su amistad con el presidente de Sacyr, Luis del Rivero.

La relación entre Sebastián y del Rivero no es nueva. Ya a finales del año 2010 algunos medios de comunicación aseguraban la existencia de una carta remitida por el presidente de la compañía al ministro para que tomara partido de una manera directa en la defenestración de Antoni Brufau, el presidente Repsol, una estrategia que el jefe de Sacyr parece haber seguido hasta nuestros días, con la toma de posiciones para controlar la multinacional energética.

La batalla política está servida. En el plano jurídico, por su parte, el guante ha sido recogido por Gas Natural, el otro actor en la contienda, que pidió ayer ser admitido en el expediente informativo que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) plantea abrir para analizar el pacto entre Sacyr- Vallehermoso y Pemex. La empresa quiere tomar posiciones en previsión de que el acuerdo acabe afectando directamente a bienes de su propiedad. Como dirían en las moviolas deportivas: la polémica está servida.

Foto: La Moncloa

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