Adele reina en unos Grammy que despidieron a la diva W. Houston

La 54 edición de los premios Grammy se convirtió en un homenaje a la fallecida diva del Pop, Witney Houston. Sin embargo, la alfombra roja olvidó el glamour y se trasformó en un desfile de vestidos extravagantes y sonrisas resplandecientes donde la gran ganadora, Adele, obtuvo el mayor protagonismo de todos.

El momento más llamativo se lo robó protagonizó la joven Nicki Minaj a Lady Gaga. La nominada a dos premios, entre ellos el de ‘Mejor Artista Novel’, acudió hasta el Staples Center de Los Ángeles vestida con un traje en rojo intenso creado por Atelier Versace que emulaba el hábito de monja.

Gaga, quien despuntó en el año pasado con su traje ‘de huevo’, escogió para esta ocasión una red de pescador que le cubría todo el cuerpo -cara incluida- en tonos negros y con una especie de largo cetro monárquico. Una idea de realeza con la que coincidió el venezolano Alejandro Zamora, nominado al ‘Mejor Álbum New Age’ por ‘Instrumental Oasis, Vol. 6’, quien se presentó con una corona, un cetro y una capa roja.

De robot desfiló uno de los integrantes del grupo ‘Papa Hugs Band’, nominado en la categoría de ‘Mejor Disco Infantil’ por ‘Are We There Yet?’, mientras que el DJ Deadmau5 apareció portando su habitual máscara de ratón, con grandes ojos blancos y enormes orejas.

La más desafiante sobre la alfombra fue la cantante de origen ruso Sasha Gradiva quien ocultó su brazo derecho desde la muñeca hasta el hombro con una simulación de armas que bien podrían haber sido sacadas de la película ‘Terminator’.

Más caseros acudieron los venezolanos de La Vida Bohème, quienes prescindieron de esmoquin y corbatas para lucir de blanco, en camiseta y salpicados de pintura como si hubieran estado trabajando en una obra minutos antes.

La variedad de atuendos imaginativos dejó en un segundo plano a las intérpretes que optaron por un estilo con más glamour, propio de los eventos de premios típicos de Hollywood. Así Adele y Rihanna optaron por un elegante vestido negro, muy escotado en el caso de la cantante de Barbados, mientras que Katy Perry prefirió un traje largo en tonos azulados que hacían juego con su color de pelo. Fergie, por su parte, no dudo en lucir un vestido de Jean Paul Gaultier anaranjado que dejaba ver claramente su lencería de color negro.

Adele reina en unos Grammy que despidieron a la diva Whitney Houston

En la gala hubo momentos para el recuerdo de grandes divas como Whitney Houston, Etta James y Amy Winehouse.


Sin embargo, una vez dentro de la gala, la artista británica Adele fue la gran triunfadora tras alzarse con 6 galardones en una ceremonia marcada el éxito de Maná y por la repentina muerte de Whitney Houston.

Adele, de 23 años, confirmó las expectativas y conquistó todos los galardones a los que estaba nominada después de arrasar en las listas de éxitos con su ‘Rolling in the Deep’. Un tema que fue nombrado la ‘Mejor Canción’ y ‘Mejor Letra’ de 2011. Además, su disco titulado ’21’, el segundo de su carrera, fue reconocido como el ‘Mejor Álbum’. Un éxito aplastante que no se había repetido desde 2007 con las Dixie Chicks con su ‘Not Ready To Make Nice’ incluido en su LP country ‘Taking the Long Way’.

La británica también se llevó otros tres gramófonos dorados por la ‘Mejor Actuación Solista’ y ‘Mejor Vídeo Musical de corta duración’  en la categoría pop por sus canciones ‘Someone Like You y ‘Rolling in the Deep’, además de ‘Mejor Álbum’.

Unos premios que recibió muy emocionada, por lo que apenas pudo pronunciar palabra. Sin embargo, si las tuvo de agradecimiento hacia su madre, amigos e incluso a los médicos que la operaron hace cinco meses de las cuerdas vocales después de suspender su gira estadounidense por problemas de salud.

«Este disco está inspirado en una relación miserable y este ha sido un año que me ha cambiado la vida», admitió la británica, quien cumplió su primera actuación tras su paso por el quirófano y exhibió su poderoso chorro de voz al interpretar ‘Rolling in the Deep’ y poner en pie a la audiencia.

«Fue un poco traumático todo lo de la operación, pero estar en silencio en un mundo tan ruidoso fue realmente una bendición del cielo. Gracias a dios mi voz sanó. Estoy feliz de estar de regreso aunque disfruté estando tranquila», comentó Adele al término de la gala.

Los Grammy confirmaron el nacimiento de una nueva diva de la canción al tiempo que dijeron adiós a otra que reinó en los 80 y 90, Whitney Houston, cuyo recuerdo abrió el evento en el pabellón Staples Center. El maestro de ceremonias, el rapero LL Cool J, pidió una oración en memoria de la cantante antes de dar paso a un vídeo en el que Houston interpretaba el tema que la hizo mundialmente famosa, ‘I Will Always Love You’, misma canción que versionó posteriormente Jennifer Hudson y que fue el momento central del homenaje a Houston.

Pero en la gala hubo más protagonistas, entre ellos a Foo Fighters, que lograron cinco galardones y dominaron en las categorías de rock; a Kanye West, quien obtuvo cuatro gramófonos en rap y no asistió a la ceremonia; y al DJ Skrillex, quien se alzó con tres premios de música dance.

Con dos galardones se quedaron Taylor Swift, Bon Iver, Cee Lo Green, The Civil Wars, Tony Bennet y Chick Corea.

En las categorías latinas, entregadas en la ceremonia previa a la gala televisada por CBS, el grupo Maná se llevó el Grammy de ‘Mejor Álbum Latino de pop, rock y urbano’ con ‘Drama y Luz’; Pepe Aguilar triunfó con ‘Bicentenario’ como ‘Mejor Álbum de regional mexicano’; y Los Tigres del Norte ganaron en la categoría de ‘Mejor Álbum norteño’.

El venezolano Gustavo Dudamel, director de la orquesta filarmónica de Los Ángeles, se hizo con el Grammy de interpretación orquestal por ‘Brahms: Symphony No. 4’, mientras que el difunto contrabajista cubano Cachao López y su ‘The Last Mambo’ vencieron en el género de tropical latino.

También ganador fue el argentino Jorge Calandrelli, que obtuvo su cuarto Grammy por los arreglos instrumentales para el acompañamiento vocal del tema ‘Who Can I Turn To (When Nobody Needs Me)’ de Tony Bennett y Queen Latifah. El veterano Bennett consiguió el decimoséptimo gramófono dorado de su carrera gracias a su dueto con la difunta Amy Winehouse, que falleció en julio tras una ingestión masiva de alcohol y cuyos padres acudieron a la ceremonia.

«Dios bendiga a Whitney Houston, Etta James y Amy Winehouse. Hay una hermosa banda de mujeres en el cielo», comentó el padre de la británica, Mitch Winehouse, junto a su esposa Janis.

La ceremonia tuvo momentos extravagantes, como la actuación de Nicki Minaj simulando un exorcismo y rodeada de un séquito disfrazado de sacerdotes, e instantes memorables, como el retorno de The Beach Boys y la improvisación a la guitarra de Paul McCartney, Bruce Springsteen y Dave Grohl de Foo Fighters para cerrar la gala.

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