Habla el chófer del poeta: «Neruda no murió de muerte natural»

Hasta el momento biógrafos, historiadores y amigos habían defendido una sola versión alrededor de la muerte del poeta chileno Pablo Neruda, que se produjo en plenas revueltas a raíz del golpe de estado del general Augusto Pinochet, acabando con la vida de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1972. El resto de la triste historia ya la conocemos, y hasta el momento todos pensábamos que la enfermedad de Neruda, que padecía cáncer de próstata, se había visto agravada ante los acontecimientos acaecidos en su país, hasta causarle la muerte el 23 de septiembre de ese mismo año a las 22.30. Transcurridos 40 años desde el deceso del poeta su chófer, que le acompañó junto a su mujer Matilde en esos duros momentos, nos cuenta una versión muy diferente.

Manuel Araya, como así se llama el que fue conductor de Neruda por aquel entonces, pide ahora que su cuerpo sea exhumado para poder conocer la verdad de su fallecimiento. Y es que, según su versión, éste murió asesinado a través de una inyección sospechosa, que pudo resultar letal. Así lo ha relatado él mismo al periodista chileno Francisco Marín para la revista mexicana Proceso, donde describe los acontecimientos previos al 23 de septiembre. Araya afirma que, pese a su dolencia, el literato se encontraba perfectamente y que su internamiento en la clínica Santa María de Santiago estuvo motivado por el entonces presidente de Mexico, Luís Echevarría, que le había conseguido una plaza en el centro mientras preparaba su salida del país.

El día en que murió Neruda

¿Por qué debía esperar Pablo Neruda en un hospital antes que en su residencia habitual? Según la versión del propio Araya, debido a que desde el golpe de Pinochet la casa del poeta y su mujer había sido objeto de varios allanamientos y ya no se sentían seguros allí. Una vez en el hospital, «Neruda nos mandó a nosotros con Matilde a buscar unas pertenencias porque se iba el 24 de septiembre a México, a las diez de la mañana (…) A las cuatro de la tarde entró un médico a su habitación y lo inyectó. Él (Neruda) desconoce la inyección. Cuando nos llamó a nosotros y regresamos a la clínica, tenía una mancha rojiza en el estómago. Entonces llegó un médico y me manda a comprar un remedio que se llama Lobotán para Neruda, porque la clínica no tenía (…) yo salgo a comprar el remedio, y me detuvieron a mí ese día. ¿La coincidencia? a mi me detuvieron como a las siete para las diez de la tarde y Neruda muere a las diez de la noche. Esa es la duda que yo tengo hasta hoy«.

El conductor, que mantiene la teoría de que el poeta fue asesinado por orden de Pinochet, afirma haber golpeado muchas puertas con esta información, pero hasta la fecha no ha recibido respuesta. Defiende que le gustaría esclarecer el misterio antes de morir, y es por ello que ha recurrido a la revista Proceso. Araya argumenta que, dado que se va a proceder a exhumar el cuerpo de Salvador Allende con el fin de esclarecer las causas de su muerte, se debería hacer lo mismo con el autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

Foto portada por M@nuDia en Fotopedia

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