No deje que la red le espíe

El auge de las nuevas tecnologías conlleva, como era de prever, una creciente presencia de personas en la red, lo que llamamos nuestra vida digital, que cobra una nueva dimensión gracias a las infinitas posibilidades nos brindan los avances de nuestro tiempo. Hasta el punto de haberse convertido en una parte fundamental de nuestra existencia, casi equiparable a la vida real. Y como es lógico, más presencia en Internet significa que utilizamos cada vez más servicios en los que es necesario hacer ‘log in’, es decir, nos autenticamos con nombre de usuario y contraseña para acceder las múltiples redes que utilizamos a diario, a saber, Google, Facebook, Twitter, LinkedIn, Windows Live, Pinterest, Dropbox… y no acabaría.

Esto tiene aparejado un peligro, especialmente frecuente cuanto más hacemos uso de ordenadores compartidos con más usuarios, como es el caso de infinidad de empresas. Un descuido a la hora de cerrar cualquiera de nuestras cuentas, o incluso clicar sin darnos cuenta el botón equivocado cuando el navegador nos solicita recordar contraseña, puede significar dejar libre acceso al que viene detrás a información personal de todo tipo. Y puede que ese que viene detrás no resista a la tentación de hurgar un poco en donde nadie le llama. Eso en el mejor de los casos, pues si el individuo en cuestión tiene un lado perverso quizás le hayamos servido como blanco perfecto de sus maldades.

En cualquier caso, éste es un peligro que se puede evitar siendo un poco cuidadosos en este sentido, y tampoco está de más revisar con frecuencia las cookies del terminal donde trabajamos habitualmente, o bien borrarlas cada cierto tiempo. Lo que sin duda es un asunto mucho más espinoso es el del rastreo web. A medida que vamos navegando, son varios los sitios web que recopilan información sobre las páginas que visitamos y sobre nuestras preferencias. En algunos casos, el objetivo de esto es mejorar el servicio, por ejemplo, recopilar las preferencias de cada usuario para ofrecernos publicidad personalizada o opciones de configuración a medida que mejoren nuestra experiencia de navegación. Contra eso no tengo nada. Plas, plas, aplausos.

Quiero decir que, pongamos por caso que Google desarrolla un algoritmo que es capaz de recolectar metadatos de mi historial de navegación para seleccionar la publicidad que me ofrece e intentar que se ajuste a mis preferencias. Por supuesto, esto no significa que almacene mi historial en sus servidores, ni que haya ninguna persona física espiando lo que hago en Internet, sino simplemente que es capaz de extraer conclusiones automáticamente sobre las páginas que visito e interpretarlas para una mejor experiencia. Si me facilitan la vida sin invadir mi intimidad, ningún problema.

Pero imaginemos (no sé si es el caso) que Google aprovecha mi historial para venderle opciones de personalización publicitaria a una tercera parte, y esta a su vez decide venderla a una cuarta empresa. Eso ya toca profundamente la moral, puesto que no sólo estamos siendo espiados por una suerte de Stasi postmoderna, sino que además están sacando tajada de ello.  Para más inri, sin que demos nuestro consentimiento, y lo que es más aún; sin que seamos en ningún momento conscientes. Sólo el hecho de pensarlo pone los pelos como escarpias, y sin embargo sucede con frecuencia.

Ante esto sí que podemos sentirnos completamente indefensos. Y aunque seamos insignificantes al lado de los enormes colosos empresariales que parecen manejar los hilos de nuestra vida digital podemos, al menos, saber cuando y quién nos está rastreando, y en algunos casos, pararles los pies. Conscientes esta necesidad, Mozilla ha lanzado Collusion, una extensión de Firefox que permite ver en todo momento quién nos está rastreando y a quien está enviando la información. Todo de una manera muy gráfica, tal y como se muestra en el vídeo. Aún así, esta extensión no evitará que nos rastreen, para ello tendremos que tener en cuenta un par de consejos.

No todos los navegadores están bien preparados en este sentido. Por ejemplo, Firefox y Safari tienen implementada la opción Do Not Track, que evitará el rastreo. En cambio otros, como Internet Explorer, Chrome u Opera todavía no la han integrado de serie. En el caso de los dos primeros, nos serán útiles conectores como AdBlock o Disconnect. En el caso de Opera no habrá que esperar mucho, pues la función llegará con la próxima versión. Y recuerden esto siempre: hombre precavido vale por dos. En Internet, más que en ningún otro lugar.

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