Madrid abre precedente con la liberalización de horarios de comercios

Pocos meses después de aprobar la apertura todos los domingos de los comercios situados en la zona centro de Madrid, considerada de gran afluencia turística, el Ejecutivo que preside Esperanza Aguirre va a protagonizar una segunda revolución en el comercio madrileño, con la futura Ley de Modernización del Comercio.

Pocos meses después de aprobar la apertura todos los domingos de los comercios situados en la zona centro de Madrid, considerada de gran afluencia turística, el Ejecutivo que preside Esperanza Aguirre va a protagonizar una segunda revolución en el comercio madrileño, con la futura Ley de Modernización del Comercio.

En el texto del anteproyecto de ley, que el Gobierno regional madrileño ha remitido para su estudio al Consejo Económico y Social, se reconoce que el comerciante tiene libertad para determinar el horario de apertura y cierre de su negocio en los días laborables y los festivos.

Esta liberalización no incluye la apertura en domingo, que seguirá estando supeditada al número de domingos – actualmente 22 – que autorice anualmente la Consejería de Economía y Consumo de la Comunidad de Madrid, presidida por Fernando Merry del Val.

De esta forma, el texto del anteproyecto acaba con la limitación semanal de horarios – hasta un máximo de 90 horas – como la diaria – que establece el cierre entre las 12 de la noche y las siete de la mañana, y 12 horas de apertura máxima los festivos -.

Los comerciantes podrán optar incluso por mantener abiertos sus establecimientos durante 24 horas al día. Otra novedad que introduce el anteproyecto es la simplificación y eliminación de procedimientos para abrir un negocio, que hasta ahora estaba supeditado a la superficie del establecimiento y el número de habitantes.

Según el anteproyecto, sólo los establecimientos que cuenten con una superficie mayor a 2.500 metros cuadrados tendrán que solicitar a la Comunidad de Madrid la denominada `segunda licencia´.

También se simplificarán los trámites requeridos a los comerciantes para realizar cambios de titularidad o ampliación del establecimiento, que sólo deberá ser autorizada su supera en un 30% la superficie original del mismo.

En cuanto a los grandes centros comerciales, la Comunidad Autónoma de Madrid resolverá la concesión de permisos de apertura en un máximo de cuatro meses, frente a los ocho meses que se tarda en la actualidad en resolver el trámite.

El texto de anteproyecto de ley está siendo analizado por el Consejo Económico y Social, desde donde será remitido a la Asamblea de Madrid para su posterior debate y aprobación, que el Ejecutivo madrileño espera incluso para antes del verano.

Uno de los máximos impulsores de esta liberalización promovida por el Ejecutivo que preside Esperanza Aguirre ha sido el consejero de Economía y Consumo, Fernando Merry del Val, que atendió la petición de libertad de horarios que le dirigieron por escrito en diciembre de 2007 las asociaciones más representativas del comercio madrileño. Para el consejero de Economía y Consumo, el anteproyecto de ley tiene como objetivo modernizar y potenciar el comercio madrileño, además de generar más empleo.

Merry del Val ha subrayado la importancia de que el comercio madrileño se adapte a los horarios y hábitos de compra de los consumidores, y ha destacado que la futura Ley de Modernización del Comercio recoge una serie de peticiones de los empresarios del sector, encaminadas a simplificar procedimientos: «se trata de eliminar la burocracia, restricciones y permisos para hacer que el grande, el mediano y el pequeño comercio se pueda dedicar a vender y a crear puestos de trabajo».

También se ha pronunciado, desde la Comunidad de Madrid, el vicepresidente primero de la misma, Ignacio González, para quien el anteproyecto de Ley de Modernización del Comercio es una respuesta para muchos ciudadanos que no pueden hacer sus compras en los horarios comerciales actuales, por coincidir con sus horarios laborales.

En palabras del presidente de la Confederación de Empresarios de Comercio Minorista, Autónomos y de Servicios de Madrid (Cecoma) y de la Cámara de Comercio de Madrid, Salvador Santos Campano, «la norma no obliga a que los establecimientos estén abiertos las 24 horas, sino que lo estén aquellos que sean productivos y que den servicio a los clientes». Según Santos Campano, «a pesar de la competencia que para el comercio tradicional supone la libertad de horarios en las grandes superficies, el pequeño comercio no ha perdido cuota de mercado».

Entre las asociaciones de empresarios que solicitaron la liberalización de horarios se encuentra la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM). Su presidente, Arturo Fernández, ha explicado que «en diciembre hicimos un consenso con las grandes, medianas y pequeñas empresas del sector y se decidió que habría 22 días de apertura comercial en festivos y que solicitaríamos a la Comunidad la libertad de horario comercial».

Arturo Fernández ha respondido a las críticas que se han vertido desde algunas asociaciones empresariales – como la Confederación de Comercio Especializado de Madrid, Cocem, desde donde apuntan que la liberalización sólo beneficia a los más grandes -: «puede que haya alguna asociación que no esté conforme, pero también les hemos llamado para consensuarlo y para que nos expliquen por qué no les gusta esa medida que se había acordado en diciembre a petición de los empresarios».

Otra organización que se ha mostrado partidaria de la liberalización de los horarios comerciales fomentada desde la Consejería de Economía y Consumo de la Comunidad Autónoma de Madrid es la patronal de las grandes superficies, la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución – Anged –, desde donde apuntan que la medida supone incrementar el empleo en el sector y aumentar la calidad de servicio hacia los consumidores.

Lo cierto es que la medida impulsada por el Gobierno de Esperanza Aguirre puede suponer un importante impulso para el comercio madrileño, que podría absorber parte del excedente de mano de obra que la crisis inmobiliaria y el parón en el sector de la construcción han generado.

Este excedente podría reubicarse en el pequeño comercio, con los beneficios que ello supondría para los consumidores, que podrían acceder a los comercios una vez finalizado su horario laboral.

Los hay también que opinan que esta reforma únicamente propiciará que las grandes empresas acaben absorbiendo a los pequeños y medianos comercios, transformando así los pueblos y ciudades de la Comunidad Autónoma de Madrid en dormitorios, ya que habría que acceder para comprar los productos a los lugares en donde se instalen las grandes superficies, que suele ser por norma general a las afueras.

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