Los españoles, en el British

El mejor español en el British fue Miguel Ángel Jiménez, en la última jornada pudo dar la sorpresa pero finalmente no pudo y acabó un poco decepcionado porque vio como sus opciones de victoria se desvanecían. El resultado se fue  al garete en el hoyo 4, prácticamente a las primeras de cambio. El de Churriana venía de hacer un bogey en el 1, birdie en el 2 y bogey en el 3 tras un mal golpe desde el tee. Su salida en el 4 se le quedó en muy mala posición, con la bola mucho más alta que los pies, en el borde derecho de la calle. Intentó avanzar metros, luchando contra el viento y contra la mala situación, pero la pelota salió a la izquierda y terminó inugable. Triple bogey mortal de necesidad.

“He empezado con demasiadas ansias y hoy no he disfrutado. Me cachís en los diablos ‘coloraos’. Uno tropieza siempre en la misma piedra y no termina de aprender»

Sin embargo, lo que nunca pierda son las ganas y la ilusión por superar las barreras. El año que viene el British se juega en Royal Lytham & St. Annes y con una sonrisa dijo: “Es un campo que me gusta. Allí quedé tercero”. El que también tiene motivos para estar contento es Sergio García que logró meterse en el top ten, algo que a Jiménez le alegra mucho. «Me alegro mucho por él porque seguro que este resultado le dará ánimos y fuerza para el futuro».

Peor suerte corrió Pablo Larrázabal. Sin embargo, dio una lección de lucha y entrega a todos los asistentes. Bogey, doble bogey, bogey en los hoyos 3, 4 y 5, cualquiera hubiera tirado la toalla. Pero Pablo Larrázabal no es de ese tipo de golfistas. Paró hablo con su caddie y siguió luchando.

«Toda esta gente ha pagado su entrada para ver un espectáculo. No vienen sólo a ver a McIlroy o a los líderes, también me quieren ver a mí y tengo que darles algo. Pensé en el ránking mundial, en seguir entre los 100 primeros, en las ganancias para la Race to Dubai y en donde estoy. Este es  el mejor torneo del mundo y había que seguir. No le podía fallar al golf

Y como los grandes matadores continuó y su suerte cambió de inmediato. Al final consiguió una una tarjeta de 75 golpes para un total de +9. No ganó pero dio una auténtica lección de valentía y de lucha. Los verdaderos campeones nunca dejan a medias una batalla y eso fue lo que hizo Larrázabal en el British. Una decisión que le ha permitido conocerse mejor y saber que ahora está preparado para cualquier torneo por muy complicado que sea.

«Sé que si todo sale rodado puedo pelear incluso por ganar un major”.

 

Más información: Tengolf

Foto: Frank Foehlinger

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