Las mejores formas para aliviar tu ira en momentos de estrés

¿Qué hacer en una situación en la que sufras un gran volumen de ira y estrés? Te damos varias recomendaciones.

La ira es una de las emociones más naturales que sentimos las personas. Todos la sentimos en alguna ocasión y no tiene que tratarse de algo negativo. Sí se puede convertir en un problema si sentimos ira de forma habitual, en cuyo caso sería recomendable realizar un análisis de la misma para saber qué la está provocando y cómo podríamos llegar a encontrarnos en un mejor estado de ánimo. Toma nota de los siguientes consejos que te damos para que alivies los ataques de ira.

Identifica las señales que te manda el cuerpo

Lo mejor es tener una buena comunicación con tu cuerpo. Eso significa que sepas llegar a reconocer las señales que te está mandando para que puedas evitar que la ira siga creciendo. Esto también te permitirá alejarte de situaciones tensas que puedan poner en riesgo tus relaciones personales o profesionales.

Dicho esto, es importante prestar atención a una serie de reacciones corporales. Por ejemplo, el corazón late con mayor velocidad, la respiración comienza a ser rápida e inestable, la cara se pone color rojo y sientes que el calor va pasando por tu piel. En situaciones más graves, los dientes pueden rechinarte o quizá aprietes y hagas fuerza con la mandíbula o los puños. También podrías llegar a sufrir algún tipo de dolor, tensión en el cuerpo, en la cabeza o en el cuello. Los calambres tampoco son extraños, así como los dolores de estómago o movimientos repentinos del cuerpo que no controles.

Controla tu respiración y concéntrate en relajarte

Es recomendable contar y respirar pausadamente, interrumpiendo así el momento de tensión que estabas comenzando a sentir. De esa forma es como el pensamiento racional regulará la situación y evitarás más problemas. Aunque sea en un breve espacio de tiempo, es recomendable que hagas una reflexión que te ayude a tener un estado mental más sano y positivo.

Ponte en el sitio de los demás

A veces, nos enfadamos y sentimos ira porque estamos demasiado obcecados en nuestro pensamiento y punto de vista. Para ponerle freno a esta situación, es recomendable que te pongas en el sitio de los demás que te rodean o que estén contigo en ese momento. Sé un poco más comprensivo, mantén la calma y habla con pausa y sin hacer sentir mal a las otras personas. Verás cómo de esa manera todo se soluciona rápidamente.

Haz un seguimiento de tus momentos de ira

La vida nos tiene muy ocupados y, a veces, no tenemos control sobre todo aquello que nos ocurre. Es posible que no tengas claro cuál fue la última vez que te enfadaste o cuál fue el motivo. Por ello, te recomendamos que, durante un tiempo, hasta que dejes estos hábitos de ira atrás, hagas un diario en el que registres todos los momentos en los que la sientes.

Cuando anotas los ataques de ira, es mucho más sencillo identificar qué te hace enfadar. Así podrás controlar la ira con mayor facilidad. Además, te permitirá tener consciencia de lo que te enfada para alejarte de las situaciones antes de que se produzcan. Cuando anotes un registro de ira, es importante que detalles los sentimientos que tuviste, lo que causó la irá y cómo la gestionaste. Todos estos datos te ayudarán a descubrir si tiene algún patrón de ira y cómo solucionarlo.

Haz deporte

Cuando estás enfadado y tienes mucha ira, te sobra energía que tienes que quemar de alguna manera. Una buena forma de eliminarla es a través de alguna actividad física. Así, si estás enfadado, vete a correr, al gimnasio o haz cualquier otro deporte.

La práctica de actividad física hace que los niveles de estrés se reduzcan, las frustraciones se liberen y la mente se despeje. Esto te ayudará a retomar la calma y la tranquilidad, pero, sobre todo, te ayudará a comprender mejor los problemas que te rodean y preocupan.

Recurre al humor

Los polos opuestos, al hablar de emociones, pueden hacer maravillas cuando se chocan. Por ello, si estás comenzando a sentir ira y enfado, una buena decisión es recurrir al humor. Lo que hace el humor es reducir los niveles de ira de una manera extraordinaria. A veces no le damos suficiente importancia a lo que una carcajada puede llegar a producir en nuestro organismo. Es difícil redirigir la ira hacia un sentimiento de humor, pero es posible.

Seguro que, por ejemplo, has visto situaciones en películas donde dos personas están discutiendo o incluso peleando y que, de repente, todo cambia por una chispa de humor que hace que empiecen a reírse y olvidarse de sus niveles de ira. Gestionar la ira con humor no es nada sencillo, pero tiene unos beneficios enormes. Si le consigues coger el truco, te podrías sorprender de lo beneficioso que resultará para tu día a día. No obstante, recuerda siempre aplicar la solución y remedio que mejor te venga según tu propia personalidad. Cada persona es distinta.

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