Las empresas sociales de Muhammad Yunus

¿Puede el capitalismo tener más de una dimensión? ¿Puede ayudar un sistema basado en la oferta y la demanda feroces a aquellos que no tienen nada? El hambre, la pobreza, las enfermedades ¿desaparecerán algún día? Parece ser que todas estas preguntas han encontrado su respuesta afirmativa en la figura de Muhammad Yunus, el padre de los microcréditos y Premio Nobel de la Paz 2006. Tras publicar El banquero de los pobres, este catedrático de Economía, vuelve a la carga con la continuación de su experiencia en el mismo campo: Las empresas sociales (Paidós). Como él mismo dice en la portada del libro (toda una declaración de intenciones), «una nueva dimensión del capitalismo para atender las necesidades más acuciantes de la humanidad«.

Muhammad Yunus, el banquero de los pobres / Getty Images

Muhammad Yunus nació en Chittaging, Bangladesh (lo que entonces era el Bengala Oriental) en 1940. Además del Nobel, también recibió en 1998 en Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Una vasta trayectoria que lo avala y que ha reflejado en un libro que pretende explicar cómo nuestra estructura económica también puede ser aprovechada en beneficio de determinados problemas sociales, dejando de lado la maximización de beneficios. Y es que el objetivo de las empresas sociales es el de crear empleo, otorgar herramientas, condiciones de trabajo saludables y, ante todo, acabar con lo que Yunus llama las ‘patologías sociales’. Esto es, la falta de recursos sanitarios, de educación, de alimentos… y todas las carencias esenciales con las que millones de personas deben convivir diariamente. Invertir en una empresa social no comporta dividendos, pero supone apostar por algo menos intangible que el dinero pero mucho más acuciante: la mejora de las condiciones de vida y el futuro de miles de personas.

Portada del libro.

A través de la experiencia vital del propio autor, y esgrimiendo diversos ejemplos y anécdotas, Las empresas sociales es un libro que nos habla de que otro capitalismo es posible. Destaca sobre todo el ejemplo de Grameen Danone, un proyecto llevado a cabo en 2005 por parte de las dos empresas multinacionales y que tuvo como objetivo paliar la desnutrición de muchos niños de Bangladesh. Ni Grameen ni Danone ganaron dinero con esta actividad, pero tampoco lo perdieron. La estructura de las empresas sociales, según Muhammad Yunur, permite a los inversores recuperar su dinero en un tiempo determinado. Otros ejemplos son el de Veolia Water Company, que procura agua potable en esta misma ciudad; BASF, que venderá mosquiteras baratas; Intel Corporation, que pretende utilizar la tecnología de la información para mejorar los servicios sanitarios; o el caso de Adidas, que en un futuro asegurará que nadie camine sin zapatos.

Ni unos ni otro se harán ricos con esta iniciativa, pero otorgarán un bien preciado a aquellos que, desde los márgenes, escapan a las estrategias de compraventa. Aún queda mucho camino por hacer en esta dirección, pero los experimentos financieros llevados a cabo por Muhammar Yunus ya le han valido el calificativo de visionario.

Muhammad Yunus también es autor de El banquero de los pobres y Un mundo sin pobreza.

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