Las bacterias más antiguas del mundo ya no existen

Trazas fósiles de bacterias de una antigüedad de 3.5 mil millones años han sido encontradas en el desierto de Pilbara, en Australia, de hecho sólo han encontrado minerales inorgánicos. Una vez más, la hipótesis de un origen biológico, es disputada por un análisis, especialmente la espectroscopia Raman. Pero la existencia de formas de vida en ese momento de la historia del planeta no puede ser rechazada…

Las rocas de Australia se encuentran entre las más antiguas del mundo. Al noroeste de la isla contiene, entre otras cosas, en el desierto de Pilbara, que datan del Arcaico, encontramos restos fósiles del periodo más antiguo de la historia de nuestro planeta, -2,5 a -3,8 mil años. En las rocas de esta región, de 3,5 mil años de antigüedad, fueron descubiertas hace unos veinte años de pequeñas estructuras en forma de filmentos, de una docena a unos pocos cientos de micrones de largo, ricos en carbono, que se interpretaron como trazas fósiles de cianobacterias productoras de oxígeno. La hipótesis se basa en la riqueza del carbono 12, un isótopo que, en principio, es la firma de la actividad biológica. Sin embargo, ha sido cuestionado con regularidad, ya que estos trazas pueden ser tan bien los restos de la actividad geológica de la época. Ahora sabemos que estas rocas se encontraban en ese momento dentro de un sitio con alta actividad hidrotermal, que albergaba todo tipo de reacciones químicas.

Un nuevo argumento en favor de un origen geológico ha sido presentado por un equipo de Estados Unidos (Departamento de Geología de la Universidad de Kansas, Lawrence, Kansas), dirigido por Alison Olcott Marshall. Estos tres investigadores analizaron rocas del sílex de Apex, los depósitos silíceos de un sitio donde estos filamentos de carbono están presentes.

Congregado de formaciones del Cratón de Pilbara, Australia Occidental, jaspe rojo. © Hiroshi Ohmoto / Yumiko Watanabe

Ni el óxido de hierro ni el cuarzo son fósiles…

El análisis microscópico de las diferentes secciones les mostró, en relación con el artículo publicado en la revista Nature Geoscience, que estos filamentos contienen dos tipos de materiales, un oscuro y otro claro. En cortes más delgados (30 micras), los geólogos han llevado a cabo un análisis por espectroscopia de Raman, que determina la estructura atómica mediante la medición de la radiación dispersada por la muestra iluminada con un láser. Según ellos, las áreas oscuras se componen de hematita (óxido de hierro, Fe2O3) y las regiones brillantes son de cuarzo. Y que sepamos, ni uno ni otro son compuestos orgánicos.

El análisis pone de manifiesto también un material en el que hay presencia de carbono difundido en la matriz de Cuarzo. Este es el carbono que ha llevado a la conclusión a los investigadores de que estas estructuras son microfósiles de bacterias. Pero, sostienen los autores, que este depósito puede haber registrado la actividad de los seres vivos. Así que de nuevo nos encontramos al comienzo de la hipótesis biológica del desarrollo de la vida en la Tierra. Recordamos también que estas rocas de Pilbara son de pasta de jaspe rojo, que resulta de la oxidación. Sin embargo, un análisis de 2009 puso de manifiesto que estas rocas de 3460000000 años de antigüedad se han formado bajo la superficie del océano en aguas cálidas ricas en oxígeno, pese a que la llamada Gran Oxidación ocurrió mucho más tarde. ¿De dónde salió todo este oxígeno? La hipótesis de un origen biológico, a través de la fotosíntesis, también forma parte de las posibilidades que barajan los científicos… En definitiva, no hay nada claro, pero seguiremos informando.

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