Lucha contra los sobornos empresariales

El sistema legal de varios paises a nivel mundial se ha venido fortaleciendo en su lucha contra las prácticas ilegales de las empresas a nivel mundial. Varios casos demuestran el cambio y rumbo que la nueva legislacion esta tomando, obligando a varias empresas a colaborar con la justicia o asumir sus consecuencias.

Se vive actualmente una interesante coyuntura a nivel empresarial y gubernamental en todo el mundo, puesto que han decidido los países desarrollados entablar una dura batalla contra las prácticas empresariales ilegales que sus multinacionales cometan allende a sus fronteras. El renovado interés proviene de una nueva legislación anticorrupción en los Estados Unidos y otros países industrializados, quienes han reforzado sus investigaciones y aumentado el número de las mismas.

Desde 1997 las investigaciones de corrupción se vieron fortalecidas porque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico logró consolidar una convención anti soborno internacional, estableciendo un compromiso por parte de los países firmantes para una colaboración en la investigación de casos que contraigan algún tipo de fraude. Sin embargo, la Convención tuvo un proceso lento, dado que los países no cumplieron los acuerdos con la celeridad necesaria para que este surtiera efecto.

Mucho han cambiado las cosas en la última década y el año pasado el gobierno federal de los Estados Unidos llevó a cabo más de 80 investigaciones por posibles fraudes en el exterior, siendo este un número record frente a lo que había sucedido en los últimos 30 años.



Una de las razones más importantes para que este nuevo escenario se haya presentado es que se corrigió uno de los errores de la Convención: la descordinación; y ahora los países han mostrado un mayor interés en luchar contra esta criticable práctica. Y al mismo tiempo, seguramente como respuesta de las empresas a este fortalecimiento legislativo a nivel internacional en los casos de corrupción y soborno, estas están empezando a confesar por iniciativa propia casos en los que hayan incurrido en situaciones de corrupción empresarial.

Un ejemplo de la respuesta de las empresas a esta nueva situación se dio el año pasado, cuando una empresas de servicios petroleros, Baker Hughes Inc., se declaró culpable de estas prácticas en Kazajistán y acordó pagar una suma total de más de 40 millones de dólares por sus delitos, lo que se convirtió en la mayor multa impuesta a una empresa por estas prácticas.

Sin duda alguna que uno de los hechos que pudo haber llevado a este cambio de actitud de parte de los gobiernos a nivel mundial, es que al parecer las prácticas de sobornar por parte de empresarios en el extranjero para ganar contratos con los gobiernos de otros países, era una situación muy común durante la década de los años noventas. Un ejemplo de lo anterior se da en que países como Alemania y Francia las empresas podían descontar el pago de sobornos en el exterior de la carga tributaria que pagaban en sus países de origen.

Igualmente, era de muy notorio el uso del facilitador por parte de las empresas, como un mecanismo para proteger su nombre de las prácticas ilegales que llevaban a cabo. El fenómeno que se presentaba era que una empresa que entraba en competencia por un contrato en algún lugar del mundo contrataba a un facilitador, el que funcionaba como un tercero ajeno a la compañía y quien convencía por medio de sobornos a los gobernantes para contratar con su empresa . De esa manera quien incurría en la práctica ilegal era el facilitador, más no la compañia.

Al parecer la situación llegó a su límite y ahora estamos frente a una nueva etapa en las relaciones de las multinacionales con los gobiernos, y las principales empresas del mundo así lo están viviendo. Como importante ejemplo de esto tenemos el caso de Halliburton, empresa supremamente ligada al gobierno estadounidense, quien está siendo investigada por haber sobornado a funcionarios del gobierno de Nigeria en la adquisición de contratos gasíferos. Gracias a esa investigación contra esta empresa (que debe tener mucho que responder por todos los contratos adquiridos en Irak) los gobiernos de Francia y el Reino Unido empezaron a investigarla por su cuenta en el mismo caso.

Más controversial aún es lo que está sucediendo con la empresa francesa Alstom, quien al parecer se gastó varias decenas de millones de dólares en sobornos, con la intención de ganarse varios contratos en el exterior. Las investigaciones indican que Alstom se gastó un total cercano a los 500 millones de dólares entre 2001 y 2008, a través de un fondo ilegal creado exclusivamente para este tipo de transferencias. La situación es aún más complicada para la empresa, puesto que en el tiempo que la investigación ha encontrado las irregularidades, Francia ya había declarado como ilegal el pago a gobiernos o funcionarios extranjeros.

El caso de Alstom demuestra que el fortalecimiento institucional en la lucha contra los sobornos no es exclusivo de los Estados Unidos, especialmente porque en el Viejo Continente las multinacionales se han visto favorecidos con el lavado de dineros que hacen por medio de Suiza. Igualmente sirve como ejemplo el caso de la alemana Siemens AG, que está siendo investigada por haber realizado un plan de sobornos de varios millones de dólares.

Sin embargo, lo llamativo del caso Alstom es la inmensidad de las prácticas ilegales que la empresa francesa cometió. Según las investigaciones llevadas a cabo los casos de lavado de dinero de la multinacional francesa alcanzan a incurrir en países como Méjico y Brasil; y en el primer semestre del año en curso dos filiales de la compañía fueron encontradas culpables en los tribunales de los Estados Unidos por practicar sobornos en Italia.

La situación para la empresa fabricante de trenes, turbinas y vagones de metro se ve bastante complicada en el futuro próximo, puesto que un alto ejecutivo de la misma ya fue arrestado, y los fiscales están tratando de armar un caso que no le permita a la multinacional volver a participar en licitaciones en Asia o América Latina por un tiempo prudente. Al parecer la fiscalía ha logrado avances que deberían de preocupar a la empresa francesa, como es el caso del arresto de un alto ejecutivo de la compañía, quien facilitó detalles sobre las transacciones ilegales hechas en Brasil y en Uruguay, entre 2001 y 2007, por valor cercano a los 50 millones de dólares.

A pesar de que esta situación parece ser muy favorable, vale la pena recordar que este tipo de prácticas no eran vista de mala manera por muchas empresas, quienes consideraban que lo que de verdad hacían era facilitar los trámites tan engorrosos por lo que tenían que pasar en los países menos desarrollados, dado su inmenso desorden jurídico. Por otra parte, creo que la lucha contra este flagelo no sirve de nada si los países subdesarrollados, quienes también tienen parte de culpa al aceptar los sobornos, no logran también colocarse a la altura de la situación y trabajar en pro de un mercado más competitivo y legal.

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