La importancia de darte un capricho de vez en cuando

Jeff Bezos demuestra la importancia de, en ocasiones, darse un gusto y comprar algo que te haga una gran ilusión.

Todos necesitamos caprichos de vez en cuando. En ocasiones nos tenemos que dar el gusto, sobre todo si nosotros mismos consideramos que lo merecemos o lo necesitamos. ¿Recordáis eso de “Sin tele y sin cerveza, Homer pierde la cabeza”? Es el principio de lo que hablamos. Tenemos que ser conscientes de nuestros límites y de la importancia de mantener la mente sana a todos los niveles. Si trabajamos de forma intensa a diario, horas y horas de trabajo sin parar, no vamos a poder mantener ese ritmo durante mucho tiempo si, de vez en cuando, no liberamos tensiones de alguna manera.

Esa manera puede ser el darnos algún que otro capricho. En ocasiones es recomendable. Hay que buscar la forma de hacerlo, de cumplir con aquello que nos apetezca más y de darnos el gusto con aquello en lo que hayamos pensado durante tanto tiempo. No está mal que tengamos una wishlist, tanto digital como mental, de aquello que nos pueda interesar tener. No hay que comprarlo todo de inmediato, seguro que tenéis cosas en mente que os gustaría comprar y que visualizáis tener en un plazo de entre 1 y 5 años.

En ocasiones, podemos recurrir a esa lista y sacar algo de la misma para comprarlo y darnos el gusto. Dependiendo del momento, por ejemplo, podríamos seguir el ejemplo de Jeff Bezos, fundador de Amazon, que hace unos días sorprendió al mundo cuando complementó su mansión de 165 millones de dólares con algo muy especial. Algo que le habrá hecho el hombre más feliz del mundo y que no hay duda que tampoco supone un nivel de inversión excesivo.

La noticia sobre el capricho que se ha dado Jeff Bezos la ha publicado la propia empresa que ha realizado la venta: CVT Soft Serve, la responsable de algunos de los helados de crema más consumidos de Estados Unidos. Uno de sus responsables se quedó sorprendido en el momento en el que instalaron una máquina dentro de la vivienda de Befos, convirtiéndose en la primera vez en la que han colocado una de sus máquinas en un lugar que no sea un restaurante. Para ellos es el inicio de un nuevo futuro en la instalación de máquinas residenciales, algo que es posible que otros famosos y personas aficionadas a los helados opten por solicitar.

De esta manera, Bezos, que es un gran apasionado de los helados por lo que se ha podido ver en otras ocasiones, se asegura de tener helado de calidad disponible durante las 24 horas. En cualquier momento en el que le apetezca un helado fresco y recién puesto en el cono, podrá tenerlo gracias a la máquina CVTeeny que le han instalado en su casa.

No os decimos que vayáis a instalaros una máquina de hacer helados en vuestro hogar, porque seguramente no es en lo que estéis pensando. ¿Quién querría tener una máquina de hacer helados al margen de Bezos? No hay duda de que se trata de un postre delicioso, Pero ¿Tanto como para comerlo a diario? Se nos ocurren muchas otras alternativas de máquinas que sería más interesante tener. Por ejemplo, una simple máquina de hacer palomitas. Si nos gusta el cine, se puede convertir en una de las mejores compras que hagamos. Y, si hablamos de caprichos, lo que nos gustaría sería tener una de esas máquinas de hacer palomitas, pero con la materia prima que usan en Belros. Por sus palomitas de colores sí que pondríamos una máquina en casa.

En cualquier caso, lo que queráis comprar depende de vosotros. Tenéis que pensar que hay momentos en los que el dinero que invirtáis comprando algo que os guste no tiene que estar apoyado por algún tipo de beneficio laboral. Es fácil que esos momentos en los que pensamos que estamos liberando tensión y dándonos un capricho, los mezclemos con aspectos relacionados con el trabajo. Pero, al hacerlo, lo que estamos haciendo es romper totalmente cualquier buena intención que tuviéramos haciéndolo.

Por ejemplo, si pensamos “voy a comprar esta impresora para imprimir relatos que me gusta leer y, de paso, la usaré para imprimir panfletos de mi negocio”. Haciendo eso, ya estamos adulterando la idea que hayamos tenido como capricho. Es muy posible que haya algo mejor que nos interese más para darnos el gusto que la impresora en cuestión, algo que no tenga ningún tipo de utilidad profesional y laboral. Es ahí donde debemos poner el límite, porque si nos vemos tentados por ser más productivos con lo que compramos, estaremos desaprovechando la oportunidad.

Y, al final, no será un capricho, solo algo que hemos comprado para beneficiar a nuestro trabajo y que, seguro, acabamos usando más con esa función que con la personal que habíamos pensado en primera instancia. No olvidéis daros algún gusto de vez en cuando y dejaros llevar por el shopping terapéutico. Hacerlo alguna vez no es malo, sino todo lo contrario.

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