La forma en la que el efecto Ikea está afectando a tus aspiraciones profesionales

Un término conocido como efecto Ikea se puede transformar en uno de tus principales problemas para emprender.

Leemos sobre el término acuñado por Dan Ariely: el efecto Ikea, el cual puede llevar a muchos profesionales a sufrir problemas en la consecución de sus objetivos y aspiraciones profesionales. Se trata de algo que no habíamos oído nunca y que nos gustaría contaros para que también podáis sacar algo en claro que os ayude en vuestro camino profesional.

¿Qué es el efecto Ikea?

Pongamos que has comprado un mueble en Ikea y que te pones a montarlo. En el proceso de montaje, te encuentras con varios problemas y dificultades. La estantería que montabas no queda del todo recta, uno de los lados se ha dañado en el proceso e incluso te has cogido el dedo mientras estabas trabajando en ello. El resultado final de la estantería está más cerca del desastre que del éxito. Pero has invertido tantas horas en el trabajo en la estantería que, de alguna manera, te sientes realmente orgulloso. No ves lo malo del proceso ni tampoco el resultado, sino que solo te fijas en que es tú estantería y en que la has trabajado sin descanso.

¿Qué ocurrirá en el futuro con esa estantería? ¿Se mantendrá firme durante años y aguantará todo lo que le pongas? Posiblemente no. Lo que es más probable que ocurra es que alguna de las baldas de la estantería se rompa y todo lo que se haya puesto encima se caiga. También es posible que, antes de que eso ocurra, toda la estructura se doble. Y el golpe que se dio la estantería en uno de los lados es posible que haya dejado la superficie un poco agrietada y que, cuando la toques con la pierna pasando cerca, te hagas una rozadura. No parecen cosas que nadie quiera tener que afrontar. ¿Qué podemos aprender de ello?

El efecto Ikea en los negocios

Todo lo dicho anteriormente se aplica a un proyecto de negocio, a un emprendimiento o a cualquier otro tipo de idea que tengas entre manos. Montando la estantería, lo único que arriesgas es tu tiempo y el precio de la estantería o de los objetos que hayas puesto en ella y que se puedan romper al caerse. Pero con un negocio, la implicación de los riesgos es muy superior. Puedes invertir mucho dinero, tiempo, esfuerzo y energía en algo que termine siendo un desastre.

Por ello, lo que hay que hacer, según Dan Ariely, es tener cuidado con la manera en la que nos implicamos en los proyectos en los que trabajamos. A mayor cantidad de tiempo y esfuerzo que ponemos en un proyecto, mayor vínculo desarrollamos con él. Y cuanto más vínculo tengamos, más problemas nos encontraremos después para poder surfear las dificultades con las que nos encontremos.

Algo que debes tener muy en cuenta siempre es que, a veces, no vas a poder triunfar con aquello con lo que quieres triunfar, sino que tendrás que hacerlo con aquello que funciona. Son conceptos distintos. El problema es que nos enfoquemos demasiado en lo que queremos hacer y no veamos que está convirtiéndose en un proyecto maldito que no saldrá adelante. Por ello, hay que tener cuidado y no acabar desarrollando un vínculo demasiado fuerte con algo que no funciona.

¿Qué hacer para evitar el efecto Ikea?

Lo más importante es que siempre te encuentres en conexión con el mundo y que recibas feedback de aquello en lo que estás trabajando. Está claro que la primera versión de tu proyecto no será gran cosa. El prototipo serán solo algunas ideas que se irán montando para acabar mostrando algo de valor. Pero en ese primer momento habrá personas que ya te podrán dar una opinión inicial y ayudarte a ver mejor las cosas. Las opiniones, por muy críticas que sean, te ayudarán a abrir los ojos y ser más consciente sobre aquello en lo que te estás metiendo.

Imagina que, si alguien te hubiera dicho, mientras montabas la estantería de Ikea, que el resultado estaba siendo terrible, seguramente te habrías ahorrado mucho tiempo y esfuerzo. Al mismo tiempo, tienes que ser realista y no cerrarte en banda a la realidad del sector, del mercado o de los otros proyectos similares que estén naciendo alrededor del tuyo. Utiliza toda la información para poder continuar de una manera en la que obtengas unos resultados adecuados.

Por último, intenta ser práctico y no te obsesiones con los pequeños detalles en las primeras versiones de tu proyecto. Si estás comenzando con tu emprendimiento, todavía vas a tener que invertir muchas horas y esfuerzo en conseguir que se convierta en algo grande. Por eso, no te vuelvas loco intentando que un pequeño detalle quede perfecto, porque, en el futuro, habrá mucho tiempo para que te ocupes de dar forma a esas perfecciones que quieres implementar en tu negocio. Por ahora trabaja en la estructura y en la idea de una manera global y luego, poco a poco, irás perfeccionando tu creación.

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