La educación en pie de guerra

Algunas comunidades autónomas pretenden aumentar la carga lectiva de los profesores para reducir así el número de interinos. Esto puede provocar una drástica reducción de plantillas, dificultar la entrada de nuevos titulados en el sistema educativo y una reducción de la calidad de la enseñanza.

Ante el inminente inicio del curso escolar, la comunidad educativa ha levantado la voz (aunque ya llevaba mucho tiempo advirtiéndolo) frente a los recortes anunciados por el gobierno. Si el pasado curso se produjeron recortes en sueldos, actividades extraescolares, becas y formación del profesorado, de lo que se trata en este curso es de un aumento de horas lectivas y de recortes de plantilla, lo que se considera un grave problema para mantener la calidad (ya de por sí no muy elevada) de la enseñanza pública en España.

La falta de dedicación puede perjudicar el nivel educativo de los alumnos.

A pocos días de que se abran las aulas, cuatro autonomías ya han anunciado la aplicación de estos recortes. La respuesta del profesorado ha sido en algunos casos convocar huelgas, y en otros proponerlas. Desde el punto de vista de los docentes, ¿por qué es tan importante un aumento, por ejemplo, de dos horas? Los profesores dedican un determinado número de horas de su jornada laboral a las clases, lo que se denomina ‘carga lectiva‘, y esto es lo que se quiere aumentar. Pero también dedican parte de su tiempo a preparar esas clases, a atender a los alumnos con problemas, a tutorizar, a realizar actividades extraescolares, de refuerzo u organizativas, etc. Si los profesores tienen que dedicar más tiempo a dar clases, dispondrán de menos tiempo para prepararlas, con lo cual el nivel que puedan ofrecer a sus alumnos será inferior.

¿Qué es lo que esperan conseguir las autonomías con estas medidas? Principalmente, lo que se pretende es ahorrar, reducir gastos. Si la plantilla de un centro puede asumir toda la docencia con un pequeño aumento de horas, será posible iniciar el curso sin aumentar el número de profesores o incluso reduciendo el número de docentes sin plaza fija. Así, por ejemplo, la Comunidad de Castilla La Mancha pretende ahorrar hasta 111 millones de euros en personal. Al mismo tiempo, también ha estimado que se ahorrará 28 millones por la supresión de centros de formación para profesores (con lo cual es probable que el nivel de sus docentes disminuya con el tiempo).

Lo que pueda ocurrir con estos recortes dependerá de la flexibilidad con la que se apliquen y de la responsabilidad de los profesores (que se esforzarán por mantener el nivel educativo a pesar de las dificultades económicas y la falta de tiempo). Quienes pagarán las consecuencias serán, seguramente, los alumnos, que verán cómo la calidad de su enseñanza disminuye. Esto es porque el proceso de aprendizaje y de formación se da en las aulas, pero también en la actividad extraescolar y en las tutorías.

Foto por twid en flickr

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