La Economía Demócrata

Para nadie es un secreto que la elección del senador Barack Obama como el nuevo presidente de los Estados Unidos traerá como consecuencia la aplicación de importantes cambios en la política económica de ese país. Empresarios y trabajadores están apostando por esa situación, lo que los ha llevado a planificiar y tratar de prever cómo será el nuevo panorama económico estadounidense.

Para nadie es un secreto que la elección del senador Barack Obama como el nuevo presidente de los Estados Unidos traerá como consecuencia la aplicación de importantes cambios en la política económica de ese país. Empresarios y trabajadores están apostando por esa situación, lo que los ha llevado a planificiar y tratar de prever cómo será el nuevo panorama económico estadounidense.

El aspecto más apremiante es la reestructuración del mundo financiero. Habiendo adquirido la presidencia y mucho poder en el aparato legislativo, es de esperarse que el Congreso Demócrata aplique un mayor control del gobierno sobre el sector bursatil. Entre las medidas que se esperan aplicar se encuentra el de un mayor fortalecimiento sobre los derechos de los accionistas, la creación de un organo federal que vigile el comportamiento económico tratando de evitar situaciones a futuro como la actual, y un control más estricto sobre el paquete de ayuda aprobado.

Los grandes perdedores serán los bancos y los fondos de capital. La creación de un regulador financiero con muchos poderes, que fue la promesa del Congreso para evitar revivir estos días en el futuro, sin duda alguna que no debe ser bien vista por los intermediarios financieros. El quid del asunto radica en que Wall Street creo un negocio en el que se arriesgaba mucho para poder tener altas ganacias, algo que con el nuevo ente gubernamental será más difícil de alcanzar.



No obstante lo anterior, la verdad es que ese cambio en la estructura del mundo financiero es tan solo el comienzo de lo que se espera que aplique el nuevo gobierno. Un aumento en el gasto e inversión social, así como políticas más favorables a los trabajadores son de los más esperadas y temidas operaciones que se espera del gobierno Obama.

Para los empresarios, sin duda alguna que el miedo está en la creación de nuevos impuestos que afecten su actividad. En medio del bajón económico, de un menor registro en ventas y de unas menores utilidades, los empresarios esperano poder recibir en vez de entregar al gobierno federal. Es indetenible la reforma al sistema de salud del país, algo que lleva mucho tiempo de atrazo, que además fue un fuerte tema de campaña, y que hasta en cierto sentido, es avalado por todos los sectores. Sin embargo, el miedo que se está creando en el mundo empresarial es el que hace referencia a de dónde va a sacar Obama el dinero para su ambición programa de gobierno. Evidentemente, esperan ellos que no sea de sus bolsillos.

Ahora, la verdad es que en el procesos de transformación de la economía de ese país en la era del presidente electo tiene tantas oportunidades como las posibles desventajas que se presenten. Uno de los aspectos que más impactan e importan en este momento, es la preocupación del presidente demócrata para reducir el consumo de petróleo por parte de ese país. Como consecuencia esperada de esto, muchos séctores están mostrando una ferrea resistencia a este cambio. Pero también es de reconocer que importantes empresas tecnológicas y del mundo energetico basado en materiales renovables y más amables con el medio ambiente, quienes esperan ser los grandes grupos empresariales del futuro, están apoyando y buscando aprovechar las ventajas de un nuevo mercado energetico.

Como medida directa de este impulso a la nueva economía y al ambiente, lo que se espera es que el gobierno entrante controle de manera muy estricta las emisiones de dioxido de carbono. Las empresas manufactureras y por su puesto las petroleras, encuentran nada satisfactorio esta nueva situación. Sin embargo, las empresas de Estados Unidos e incluso de Europa, que no son contaminantes e incluso, que producen energía alternativa, estan esperando con muchas ansías lo que acontenzca en este aspecto.

Además de los impuestos, a lo que más temen los empresarios es a que la cercanía histórica de los demócratas con los sindicatos signifique más poder para sus empleados. Es de esperar que los empleadores tengan presente una flexibilidad laboral que les permita bajar costos y mantaner sus ganancias. Después de más de veinte años de ver como los sindicatos perdían su poder, además de que sus intereses se veían afectados en las políticas gubernamentales, es sin duda alguna este el momento que podría llevarlos de nuevo a reposicionarse en el poder.

Ahora, en lo único que sin duda alguna todos los actores económicos estarán de acuerdo es que el nuevo gobierno debe hacer todo lo posibles por darle un fuerte, profundo y estructural impulso a la economía del país. Se debe encontrar la manera de que las personas vuelvan a confiar en sus bancos, sus empresas, las bolsas de valores, empezando un circulo virtuoso de ahorro, consumo e inversión que saquen al país del momento que se encuentra.

Frente al mundo que se nos viene encima, es importante el que los Estados Unidos le hayan dado el control de las riendas a un Demócrata, quienes tienen la caracteristica de sacar al país de los apuros en los que los mete el partido Republicano.Si no es una guerra, entonces es una crisis económica los más importantes legados que dejan los gobiernos republicanos. Personalmente encuentro absolutamente intrigante el por qué el poder desmesurado de ese partido político en ese país, cuando como de costumbre dejan a su nación en una situación peor de la que encontraron.

En ese sentido, es importante anotar que un modelo de economía intervencionista no quiere decir más plata para los pobres y menos para los ricos. Es una falacia y una simpleza tremenda sobre los postulados económicos. Es evidente que si se les dan mejores sueldos y condiciones de vida a las poblaciones más pobres del país, está gente que se encontraba «desterrada» del mercado, tendrán la capacidad suficiente (gracias a los nuevos sueldos) para consumir los bienes de que de otra forma le eran imposibles de alcanzar. De nuevo y como siempre, serán los empresarios quienes verán como su clientela es más grande, con más capacidad de compra, dejándoles de nuevo más ganancias.

La era de Obama debe ser tan buena para los pobres como para los ricos.

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