La corrupción y los escándalos sexuales eclipsan la salida de Benedicto XVI

El nombramiento de un nuevo Papa provoca la parición de antiguos fantasmas en el Vaticano: luchas de poder y casos de pederastia.

La celebración del cónclave para elegir al nuevo Papa ha sacado a la luz antiguos fantasmas que la iglesia católica lleva arrastrando durante años: el encubrimiento de casos de pederastia por parte de cardenales y las luchas internas de poder. Ahora, sin un representante en activo y con profundas discrepancias entre sus miembros, el Vaticano se enfrenta a una de las etapas más negras de su historia.

Al debate sobre si los cardenales salpicados por encubrir casos de pederastia en Los Ángeles e Irlanada debían participar en el cónclave, ahora se suman las últimas revelaciones publicadas por el diario italiano La Repubblica, que apuntan a la formación de núcleos de poder en el seno del Vaticano. Dichos grupos no sólo se disputarían el poder político dentro de la iglesia, si no que también tendrían vinculaciones con temas sexuales y económicos. Tal y como apunta una fuente de La Repubblica: «Todo gira en torno al sexto y al séptimo mandamiento».

La información proviene del contenido del informe secreto sobre el caso Vatileaks, un informe que Benedicto XVI encargó elaborar en 2011 a tres cardenales octogenérios después de se conocerse la filtración masiva de documentos papales. A lo largo de 2012 el Papa fue descubriendo poco a poco,de forma privada y en exclusiva, el contenido de dicho informe, motivo por el cual se cree que este pudo ser el detonante para que Benedicto XVI decidiera abandonar el papado de Roma.

Los cardenales Jozef Tomko, Salvatore De Giorgi y Julián Herranz entrevistaron a multitud de obispos, cardenales y laicos para averiguar cuál era la situación actual de Vatino y el resultado fue demoledor: las distintas congregaciones religiosas habían articulado ramas de poder con pretensiones políticas, sexuales y económicas. Según el diario italiano, miembros notables de la Iglesia estarían siendo víctimas de chantaje por posibles relaciones con personajes de bajos fondos, que en el informe aparecen citados como «vínculos de naturaleza mundana».

Pero el capítulo de la corrupción económica en el Vaticano no acaba aquí, porque el informe señala a otros jerarcas de la Iglesia como principales focos de actos impuros. Entre ellos destaca el nombre de Marco Simeon, un joven protegido por el secretario de Estado, Tarciso Bertano, que ya goza de una pésima fama por estar relacionado con tráfico de influencias y escándalos económicos.

El contenido completo del informe se guarda en una caja fuerte del departamento pontificio y será el nuevo Papa quien deba restaurar el equilibrio dentro de la Iglesia.

Fuente / El País

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