Jane Austen, la gran dama de la novela victoriana

Seguramente Jane Austen nunca imaginó que 235 años después de su nacimiento el mundo entero le dedicaría la atención y el respeto que hoy ostenta. Esta mujer, nacida un 16 de diciembre de 1775 se convertiría, sin saberlo, en la precursora de uno de los géneros más populares de la modernidad hasta la actualidad, en sus múltiples formas: la comedia romántica, la novela ligera, la literatura femenina. Nacida en Stevenson (Inglaterra), Austen vivió inmersa en el mundo rural durante la época de la regencia, estableciendo en sus libros muchas de las bases de la novela victoriana que, pese a su diversidad, sí tuvo algunos rasgos comunes a través de los cuales se puede llegar a unir escritores de estilos tan distintos como Charlotte Brontë, Charles Dickens, George Eliot o la propia Jane.

Uno de los pocos retratos de la autora.

En las novelas de Jane Austen la verosimilitud es una de sus bazas, acercándose a los cambios de su época y a los vericuetos de la vida social. El progresivo desarrollo de la case media (a la cual pertenecía), las dificultades del medio rural y la desprotección económica de las mujeres son algunos de los temas subyacentes en la bibliografía de la escritora que, sin embargo, son un trasvase de su propia experiencia vital. En Orgullo y Prejuicio (1813), el libro que escribió con tan sólo 20 años de edad y que supuso su mayor éxito de ventas, Austen cuenta la historia de las cinco hijas de la familia Bennet, obligadas a casarse rápidamente para solventar la apurada situación económica en la que se encuentran después de la muerte del patriarca. De igual forma, la propia escritora y su hermana Camilla quedarían a merced de sus hermanos cuando falleció su padre, el reverendo George Austen.

Se debe tener en cuenta que, durante el periodo georgiano y la posterior regencia, la herencia sólo podía producirse por vínculo masculino. Las mujeres, por lo tanto, no heredaban los bienes familiares si no se encontraban casadas. En este sentido, Austen se adelanta a su tiempo, esgrimiendo la problemática que posteriormente solucionaría la Reina Victoria con el Acta de Propiedad de las Mujeres Casadas.

El cine ha bebido reiteradamente del imaginario Austen. Aquí, "Persuasión" de Adrian Shergold (2007)

El matrimonio siempre se situó en el centro de todos sus relatos, dando pie a intrigas románticas de diversa índole, siempre caracterizadas con grandes dosis de ironía y humor, y nunca exentas de una ‘cierta’ reivindicación femenina. En primer lugar, porque estamos ante narraciones donde prima el punto de vista femenino, con protagonistas poco refinadas que ostentan múltiples dimensiones a lo largo de las diferentes novelas. Mujeres racionales y llenas de contradicciones que tienen voz en un mundo donde priman los intereses masculinos. Todo ello ha situado a Jane Austen a medio camino entre el convencionalismo de Madame d’Arblay (Frances Burney es su verdadero nombre) y la crítica feminista de Mary Wollstonecraft, sobre todo en lo que se refiere a la reivindicación de una educación femenina.

Una buena ocasión, la de su aniversario, para comprobar la vigencia de obras como Sentido y sensibilidad (1811), Mansfield Park (1814), Emma (1815) o las póstumas La abadía de Nothanger (1818) y Persuasión (1818). Jane Austen murió el 18 de julio de 1917 a los 41 años.

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