Ideas para combatir el jet lag sin pasar la noche sin dormir

Os damos algunas ideas y recomendaciones que os ayudarán a evitar encontraros con el problema del jet lag.

El jet lag es un problema que todos sufrimos y que nos preocupa mucho cuando viajamos por el mundo, porque lo último que queremos al hacerlo es tener que llegar a nuestro destino con el cuerpo hecho polvo. Por eso, lo que hacemos es buscar cualquier tipo de forma de evitarlo. La más habitual, pero no la más recomendada, es pasar la noche en vela para que, llegado el día del viaje, estemos tan cansados que no podamos evitar echarnos a dormir conectando con el horario del destino. Suena bien, pero no es tan recomendable como podamos llegar a imaginar.

Uno de los errores de esta forma de pensar se encuentra en la incapacidad que tenemos para mantener el estado de alerta durante el viaje. Y, cuando viajamos en avión, es necesario que estemos frescos y en alerta. Primero, porque todo el proceso en el aeropuerto es pesado, lento y, si tenéis que hacer cambio de avión en otro país, realmente complicado y frustrante. Por ello, no vais a querer estar dormidos o tener el cerebro funcionando a mitad de su rendimiento. Necesitaréis despertar y manteneros alerta.

Segundo, porque nunca se sabe qué puede pasar en el avión. Por supuesto, cruzamos los dedos para que no pase nada, pero es imposible saberlo con total seguridad. Por ello, es mejor que estemos lo más despiertos posibles y que nuestro cerebro pueda actuar con rapidez pase lo que pase. Una gran velocidad de reacción puede ser lo que nos salve la vida.

Otro de los errores más comunes es recurrir al alcohol. Se justifica de distintas maneras, ya sea como forma de conseguir dormir o como manera de no hacerlo. En todos los casos no es una decisión conveniente, puesto que lo que hará el alcohol será influir en la estabilidad de tu capacidad para descansar.

Por lo tanto, ¿Qué es lo que hay que hacer para que el jet lag no se convierta en un problema? Hay dos recomendaciones principales. La primera de ellas es que, cuando llegues a tu destino, no te aísles dentro de la habitación de tu hotel. En lugar de ello, es recomendable que salgas a la calle para que tu cuerpo se acostumbre al horario en el que se encuentra. Salir a plena luz del día es recomendable con la intención de ajustarse al nuevo destino y al entorno en el que vas a pasar los próximos días. Luego solo tienes que hacer todo lo posible para amoldarte al horario de descanso de tu lugar de destino.

La segunda de las opciones incluye acostumbrarse previamente. Lo que debes hacer en este caso es comenzar alrededor de 5 días antes a tu viaje, a cambiar tu horario por el del lugar de destino. Tu cuerpo se irá acostumbrando a ese cambio y, cuando llegues, se sentirá prácticamente como en casa. Para tu organismo no habrá ningún tipo de modificación, porque durante los últimos días te habrás ido preparando para ese cambio de hora que hay en el nuevo lugar al cual te desplazas.

¿Y si cuando llegas a tu destino te encuentras con el riesgo de sucumbir ante el jet lag? ¿Y si sientes que no puedes mantenerte despierto durante el día y tienes que dormir hasta que, llegada la noche, te despiertas con energía? No hay que dejar que el jet lag controle tu viaje. Sobre todo, si se trata de un viaje de unos pocos días, existe el riesgo de perder la mitad de ellos arrastrándote por culpa del jet lag y llevando a que no puedas aprovechar todo lo que tu destino te ofrece o lo que debes hacer en el mismo si has viajado por motivos laborales.

Una de las opciones para mantenerte despierto cuando parece que el sueño te va a vencer es comer. Si es hora de comer o de la merienda, intenta comer algo para mantener las costumbres que tienes en tu país. Esa ingesta de alimentos te ayudará a mantenerte despierto hasta la noche. Lo único que debes tener en mente es la importancia de no comer en exceso. Porque si comes demasiado, lo que pasará será que acabarás sintiendo más sueño del que te gustaría, lo que irremediablemente aumentará la sensación de cansancio. Por ello, come, pero lo justo.

Por otro lado, también puedes recurrir al café o las bebidas energéticas. Eso sí, tú eres la mejor persona que conoce tu cuerpo y el efecto que producen estas bebidas en tu organismo. Por lo tanto, ten cuidado con la hora en la que las tomas. Después de la inyección de cafeína que te proporcionan estas bebidas, siempre acaba llegando el momento de la resaca. El bajón energético llega antes o después. Intenta que, para cuando llegue ese bajón, ya hayas llegado a la noche para que sea la hora de irse a la cama. Por lo tanto, una bebida energética en la mañana no suele ser la mejor idea. Aunque, como decimos, todo depende de vuestro cuerpo y de cómo reaccione a la energía que le proporcionan estas bebidas.

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