Filtros, privacidad y mentiras de los menores en la red

El debate sobre los menores internautas y el control que padres y educadores deben ejercer sobre ellos sigue a la orden del día. No solo por graves problemas como la pornografía infantil o el acoso, sino también por cómo las nuevas tecnologías han transformado la forma de relacionarse de los niños y, en consecuencia, también prácticas negativas muy ligadas a ciertas edades. En más de una ocasión hemos destacado la importancia de conocer las páginas que frecuentan nuestros hijos, pero un reciente estudio de EU Kids Online muestra la realidad de esta situación en cifras.

No hay que prohibirles el acceso a la red, pero sí controlar el uso que hacen de ella

La investigación, basada en las respuestas de niños de 9 a 16 años de los 25 países de la Unión Europea, demuestra que en España solo el 28% de los padres recurre a filtros informáticos para gestionar el uso que sus hijos hacen de internet. A nivel europeo, solo un 24% rastrea las páginas que han visto sus hijos. A pesar de lo precario de las cifras, que se tornan aún peores en el caso de países como Rumania, un 70% de los progenitores comunitarios reconocen haber tenido una conversación con los pequeños sobre el uso de la web. No obstante, algo despierta cierto escepticismo en los jóvenes. Aunque también el 70% de los menores reconoce que es positivo hablar de estos temas con los padres, el 67% está convencido de saber más que ellos.

Juan Antonio Planas, presidente de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación en España (COPOE), explica este problema con un hecho: «todo chaval de 14 años tiene contacto con internet, pero hay familias analfabetas digitales«. Sin embargo, este no es el peor problema de nuestros jóvenes. Y es que, según este mismo estudio, los niños españoles son los que más mienten para entrar a las redes sociales. Un 27% lo hace. A pesar de que algunas de ellas, como Tuenti, tienen filtros específicos para evitar esta situación, los menores consiguen acceder a las redes sociales declarando una edad distinta a la real. Las mentiras no solo tienen que ver con el acceso, por lo que se generan situaciones difíciles de controlar. «La moda es tomar una foto con el móvil, alterarla y colgarla en la red social. Puede ser un problema si es de una niña obesa con complejos y la hace parecer aún más obesa«, explica Planas.

La cuestión es complicada y aún queda mucho camino por recorrer. De momento, os recomendamos este artículo del gratuito ADN para más información sobre el estudio y sobre cómo combatir estos problemas.

Foto: don’t look up por mangpages

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