Clausurada la primera Feria del Libro Español de Los Ángeles

En un país con cincuenta millones de hispanos, lo raro es que la Feria del Libro en Español de los Ángeles cuente tan solo con una edición. Pero las cosas empiezan a moverse y ya hay quien se toma en serio eso de promocionar el español, una lengua utilizada por el 39% de los ciudadanos norteamericanos pero que, a día de hoy, aún ostenta el estatuto de extranjera. Para intentar festejar y divulgar la lengua de Cervantes este fin de semana ha tenido lugar LéaLA, unas jornadas literarias patrocinadas por la Universidad de Guadalajara. Al evento, único en su especie en la ciudad norteamericana, han acudido unas 30.000 personas según estimaciones de la organización.

Acercar la lectura a los hispanos de segunda o tercera generación.

Como reclamo, personalidades como la de Laura Restrepo, Lydia Cacho, Isabel Allende, Elena Poniatowska, el juez Baltasar Garzón o el director de la Real Academia de la Lengua, José Manuel Blecua. Además de insignes figuras del mundo literario, las jornadas estuvieron amenizadas con conciertos destinados a atraer a un público más joven, precisamente aquel que, progresivamente y por distintos factores sociales, está perdiendo la lengua española. Lupillo Rivera, Molotov, Kinky y Pedro Fernández fueron los encargados de poner la nota musical.

Frente a una industria, la del libro en español, que no acaba de encontrar su sitio en los Estados Unidos, el presidente de LéaLA, Raúl Padilla López, ha declarado a BBC Mundo la intención de una iniciativa como la presente: «La idea es convertirlo en referente cultural, y hacerlo a través del libro que es un bien accesible y necesario para una comunidad latina tan grande como la de esta zona«. Y es que, junto con el ánimo de festejo, en el origen del festival se encuentra la voluntad de impulsar la lectura en español para todos aquellos hijos de inmigrantes, de segunda y tercera generación, que han asimilado la cultura estadounidense dejando de lado sus raíces.

Consagrado a la literatura en español.


A parte de la inmersión cultural, lo cierto es que la oferta en español en las librerías y bibliotecas públicas estadounidenses es cuanto menos, escasa. Apenas hay donde elegir y las pocas tiendas dedicadas enteramente a la lectura en el idioma cervantino han ido cerrando poco a poco. La fórmula, según Padilla, pasa por una educación bilingüe asimilada desde la primera infancia.

Foto lectora por xatia en Flickr

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