¿Este es el nuevo iPad?

Cuando salió el primer iPad, algunos -que por entonces éramos maqueros empedernidos y esperábamos con ansia su llegada- seguíamos con atención la keynote y no pudimos evitar sentirnos francamente decepcionados. Dicen en Apple que su misión es darle al usuario lo que todavía no sabe que necesita y desea. Bien, esto suena muy elocuente, pero desde luego no es más que pura arrogancia. Es cierto, puede que en algunos casos acierten de pleno pero por norma general, ¿dónde quedamos los usuarios que realmente sí sabemos lo que queremos y necesitamos? Lo teníamos ya clarísimo en 2010, cuando esperábamos que diera comienzo la presentación mordiéndonos las uñas: queríamos (y seguimos queriendo) un dispositivo táctil que no tuviera absolutamente nada que envidiar a un pc convencional.

iPad 3

La denominación 'nuevo iPad' es una cortina de humo para ocultar sus pocas novedades.

Nada es nada. Hoy en cambio, tras tres revisiones, el iPad sigue siendo exactamente lo mismo que ha sido siempre, desde su primera versión: un marco digital de lujo. De acuerdo, me he pasado tres pueblos, dejémoslo en que es un marco digital de lujo con funciones privilegiadas y ciertamente alucinantes, pero nada más. ¿Por qué digo esto? Simple; un marco digital no tiene outputs, exactamente lo mismo que el iPad de tercera generación. Durante tres versiones, estos señores de Apple han tenido la poca vergüenza de mantener el estúpido conector de 30 pines como el único puerto de entrada y salida de uno de sus productos estrella.

Ni USB, ni FireWire, ni lector de tarjetas y ni siquiera el nuevo estándar inventado por la propia empresa, el Thunderbolt. Nada de nada señores. De acuerdo que quieren apuntar al futuro en la nube y a que se abre una nueva era maravillosa por la que evidentemente hay que apostar y todo eso, pero ¿por qué tiene que implicar el paso a la llamada era postpecé renunciar a las ventajas que tenían los pecés en lugar de integrarlas e implementarlas? ¿Hasta qué punto es coherente profetizar sobre dicha era sobrevenida y al mismo tiempo seguir vendiendo pecés?

¿Por qué no una tableta con la que se pueda hacer exactamente lo mismo que con un mac, con sus mismas aplicaciones adaptadas al táctil, sus mismas opciones de configuración, e incluso una versión de 15 pulgadas? Conectividad, señores, implica poder conectarse directamente con casi todo, desde un teclado o un ratón convencionales (por muy táctil que sea el invento), hasta una televisión de 52 pulgadas 1080p -a la que sí podremos conectarnos previa compra del Apple TV-.

Hoy, en cambio, el iPad sigue siendo prisionero de su propio mundo, muy al estilo de Apple, enjaulado en una experiencia de usuario que puede ser maravillosa, pero que no deja de ser un espectáculo de fuegos artificiales, ya que en realidad no nos permite la misma libertad que nuestro ordenador de siempre. Si analizamos fríamente las novedades que esta nueva versión presenta, nos daremos cuenta de que lo único que ha hecho Apple es llevar la pantalla y la cámara del iPhone 4 al iPad y para de contar.

De acuerdo, una pantalla maravillosa, quizás la mejor que puede existir en el mercado, pero de lo demás nada. El procesador A5X en vez del esperado A6, unos gráficos lógicamente mejorados para poder soportar la pantalla, una batería más potente para no perder duración y la adaptación de un puñado de aplicaciones del iLife. Punto. Ni siquiera han tenido la decencia de mejorar la horrible cámara frontal, anclada en los 640 x 480, una resolución no ya obsoleta, sino directamente arcaica. Ídem de lo mismo con la capacidad de almacenamiento: seguimos anclados en los 16, 32 y 64 gigas, algo que se verá aún más escaso con los nuevos gráficos en HD.

Por último, hay que destacar la apuesta del nuevo iPad por el estándar wireless 4G LTE, que permitirá llegar a velocidades hasta cuatro veces más rápidas que las actuales redes 3G. Muy bien, es posible que en Estados Unidos la implantación de este estándar esté a la vuelta de la esquina, pero ¿cuanto tiempo tardará en llegar a la vieja Europa y en concreto a España? Ni se sabe ni se espera saber, como tampoco cuánto cobraran por ella las compañías telefónicas, reconocidas aquí por su buen trato al cliente y sus precios a la baja, etc. (notése la ironía). Pero no nos preocupemos, que no es de serie.

Después de tan generosa aportación, en Apple les debió parecer que estaban tirando la casa por la ventana con el nuevo iPad, así que debieron pensar que el que quiera 4G, que se lo pague, como siempre ha hecho en este sentido. Así que por menos de 600 mortadelos en su versión de menor capacidad, ni 4G, ni Cristo que lo fundó. Señores, que no nos hemos caído de un guindo. Siempre fueron los mejores en marketing y debo felicitarles por su nueva cortina de humo, consistente en llamarle ‘el nuevo iPad’ en tono apocalíptico para disimular su infinita racanería. Algunos picaron en su anzuelo y como siempre les están haciendo una campaña que ya quisieran otros. Pero aquí han dado con hueso. Sin duda una empresa que ya no sabe cómo gastar tanto dinero y que se autoproclama adalid de la ‘era postpecé’ puede dar mucho más de sí. Infinitamente más.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...