España disputará su tercera gran final consecutiva

La Selección Española logró ayer en Ucrania una nueva gesta para la historia y se clasificó para una nueva final de la Eurocopa. Después de la victoria en la anterior edición, en Austria, y del triunfo dos años después en el Mundial de Sudáfrica, los de Del Bosque están ahora a un paso de hacer más historia siendo la primera selección que logra tres grandes de forma consecutiva.

Navas, una vez más revulsivo en la segunda parte

Para conseguirlo, las semifinales le pusieron un duro rival a los españoles, con una selección portuguesa que no cedió hasta el tramo final del partido. Con un tono físico superior a los de Del Bosque, el equipo de Paulo Bento presionó muy arriba en los primeros compases del partido e impidió el juego en la medular de España. Incluso Piqué y Ramos tuvieron que realizar desplazamientos en largo a Negredo, ayer titular, ante la imposibilidad de conectar con los centrocampistas, muy tapados por los Veloso, Meireles y Moutinho.

Cristiano Ronaldo consiguió alguna incursión en contraataque, pero ni una ni otra portería tuvieron demasiados problemas durante el primer tiempo. El segundo período con las mismas sensaciones, pero poco a poco España fue tomando más posesión de balón y más sensación de peligro, al lado de unos lusos a quienes el cansancio físico empezó a afectarles.

La entrada de Pedro y Navas mejoró el juego de la selección, con más profundidad por las bandas y un equipo portugués más exigido. Pedro puso en bandeja a Iniesta el gol, pero el manchego golpeó algo mordido al balón y Rui Patricio logró salvar el tanto que habría sido definitivo y habría evitado la prórroga.

Por delante esperaban 30 minutos de prolongación con ambas selecciones muy fatigadas. Sin embargo, España sacó la energía que le quedaba y poco a poco se adueñó del partido, pudiendo evitar la tanda de penaltis pero sin fortuna en el remate. Cristiano Ronaldo amenazó con disparos de falta, pero todos pasaron por encima de Casillas.

Llegaba la tanda de penaltis tras un encuentro igualado en el que, sin brillar, España había sido algo mejor que los portugueses y había mostrado madurez futbolística frente al cansancio. El especialista en la pena máxima en España, Xabi Alonso, erraba el primer lanzamiento y hacía presagiar un mal final. Sin embargo, Casillas recuperaba la ilusión parando el primer disparo portugués, de Moutinho. A partir de entonces marcaban Iniesta, Piqué y Ramos a lo Panenka para España y Nani, y Pepe para Portugal. Llegaba el turno de Bruno Alves, que disparaba contra el larguero y ponía a España aun gol del triunfo. Tenía que ser Cesc Fábregas, como lo hiciera hace cuatro años ante Italia, quien daría el pase a la selección a la gran final del próximo domingo.

Esta vez sí, los futbolistas españoles desataron su euforia y celebraron el triunfo con la afición. Satisfechos por el trabajo y la nueva gesta, ahora sólo piensan en una final donde, quizá nuevamente Alemania como en Austria, o quizá Italia, a la que ya se midieron en la fase de grupos, será el último escollo para firmar una página histórica muy difícil de repetir.

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